Novels
Short Stories

Genres

Romance×
All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

48
Egoísta×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
Doble Reencarnación
Heredera Verdadera/Falsa
Amor Incondicional
POV masculino
Excéntrico/a
Vampiro
Escoria
Mejor Amiga
Calculador/a
Doctor/a
Protagonista Animal
La más Popular
Secretario/a
Diosa/Idol
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
Psicópata
niño
Vecindario
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Liarse con alguien
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Seducción
Amor Prohibido
Matrimonio por Contrato
Aventura
Diferencia de Edad
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Encuentro Amoroso
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
18+
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Themes

20
Romance Amargo×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce y Doloroso
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Apasionante
Enfermizo/Retorcido
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Romance Amargo Romance Short Stories & Egoísta Novels

Discover a collection of engaging Romance Amargo Romance short stories featuring Egoísta, with compelling plots and immersive storytelling. Perfect for readers seeking one-hour short stories and quick, immersive reads online.
La Maldición de Amarte - Romance novels & stories
Dawn Ether
La noche en que la maldición de amor de Dominic Stone volvió a activarse, él trajo a escondidas a Nina Lowe, su amor de la infancia, hasta Eldon, después de mantenerla oculta en Jenton. Los dos terminaron pasando juntos siete días y siete noches. A diferencia de lo que había hecho en mi vida pasada, no irrumpí en la habitación como una loca para armar un escándalo. En lugar de eso, le cedí mi habitación y hasta preparé con cuidado un banquete para recibirla. Durante la celebración, incluso hice que mi hijo, Devin Stone, llamara «mamá» a Nina. Las conversaciones se detuvieron y el salón quedó en silencio. Nadie podía creer lo mucho que yo había cambiado. Yo me limité a sonreír. Tomé una copa de vino y se la entregué a Dominic con mis manos. —Debería acompañar a Nina durante los próximos días —le sugerí con calma—. Después de todo, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron. Este vino… Dominic no me dejó terminar. Me agarró de la muñeca y me sacó a rastras del salón. —¿Qué estás tramando? —me reclamó con el ceño fruncido—. Ya hablé con Nina. Intentaremos romper la maldición de amor y, de ahora en adelante, nos trataremos como hermanos. ¿Por qué vuelves a sacar el tema? En mi vida pasada había escuchado esas mismas palabras y me las creí sin dudar ni un segundo. Creerle fue el peor error de mi vida. Tiempo después perdí a nuestro segundo bebé y Nina quedó embarazada casi al instante. Cuando le exigí una explicación a Dominic, él mandó a encarcelar a toda mi familia. El día que, desesperada, rogué por ayuda, Dominic y Devin estaban junto a Nina mientras ella rezaba por el bebé que llevaba en el vientre. El día que ejecutaron a mi familia, los dos seguían a su lado, esperando que diera a luz. Yo me arrodillé en la nieve y supliqué que tuvieran piedad, pero nadie se compadeció de mí. Al final, morí congelada frente a nuestra mansión. Todavía recordaba aquel frío. Solo pensarlo hacía que me temblara todo el cuerpo. Aun así, mantuve la sonrisa y le encajé la copa de vino entre las manos. —General Stone, no diga eso —le respondí con una tranquilidad que no sentía—. Es un vino excelente. Debería probarlo.
Le Dio Mi Luna de Miel a Otro - Romance novels & stories
Hugo Rico
Mi esposa, Norma Estévez, presidenta de la compañía, se enteró de que yo le había cedido a Manuel Anaya, su asistente favorito, un proyecto valuado en diez millones de dólares. Creyó que esos tres meses de ley del hielo por fin habían funcionado. Feliz de la vida, fue ella quien me propuso irnos al extranjero de luna de miel. Pero, en cuanto Manuel se enteró, se llenó de celos y armó un escándalo diciendo que iba a renunciar. Norma, que siempre lo consentía, entró en pánico. Después de pasarse tres días y tres noches consintiéndolo, volvió a cancelar nuestra luna de miel con la excusa de un viaje de negocios y le dio a él el otro boleto. Más tarde, me explicó con total indiferencia: —El amor es lo de menos. El trabajo es lo más importante. Como presidenta, debo poner la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposo, deberías entenderlo, ¿no? Miré la publicación que Manuel acababa de subir a sus redes, junto con una foto de ellos dos con las cabezas juntas, haciendo un corazón con los dedos. No dije nada, solo asentí. Norma creyó que me había vuelto más generoso y comprensivo, y pareció quedar muy satisfecha. Incluso aseguró que, cuando regresara al país, me lo compensaría con una luna de miel aún más romántica. Pero ella no sabía que yo ya había presentado mi renuncia. Y tampoco sabía que el acuerdo de divorcio ya llevaba estampada su firma. Entre ella y yo, ya no habría ningún después.
Cuando Dejé de Esperarte - Romance novels & stories
Luz Reyes
Mi prometido, Martín Salazar, tenía una regla extraña: después de las nueve de la noche no contestaba ninguna llamada. Ni siquiera hacía excepciones cuando estábamos en la etapa más apasionada de nuestra relación. En cuanto daban las nueve, colgaba sin contemplaciones. Una vez regresé tarde a casa y noté que un hombre me seguía. Presa del pánico, lo llamé, pero solo obtuve una respuesta cargada de impaciencia: —¿No puedes respetar mi horario de descanso? Voy a colgar. Aquella noche tuve que ir sola a la comisaría a presentar la denuncia y, aun así, sentí que no tenía derecho a reprocharle nada. Sin embargo, un día, mientras usaba su computadora, vi por casualidad en el registro de llamadas sincronizado con su celular una llamada que había comenzado a las nueve de la noche y terminado a las nueve de la mañana siguiente. Doce horas completas. Y no era un caso aislado: había registros similares casi todas las noches durante los últimos cinco años. Conocía muy bien ese número. Pertenecía a Lilia Robles, una estudiante de posgrado cuya directora de tesis era la madre de Martín y que, además, trabajaba como asistente de Martín. En ese instante, me quedé sin fuerzas. Permanecí sentada tanto tiempo que las piernas se me entumecieron. Después cerré la computadora en silencio y cancelé nuestra cita de matrimonio en el Registro Civil. Yo nunca había sido esa excepción. Y ya no estaba dispuesta a seguir esperándolo.
El cielo se despejó antes de nuestra boda. - Romance novels & stories
Dawn Trueman
Tenía una pérdida auditiva parcial que me había dejado prácticamente sorda del oído derecho. Desde que éramos niños, Tristan Lockhart siempre procuraba ponerse de ese lado. —Así podré enterarme primero si alguien habla a tus espaldas —solía decirme. Con el tiempo, nos comprometimos y, para entonces, las invitaciones de boda ya estaban impresas y listas para enviarse. Todo el mundo decía lo afortunada que era por tener a mi lado al amor de mi infancia, un hombre que había cuidado de mí durante más de diez años. Sin embargo, todo cambió cuando Sunny Pierce comenzó a trabajar con Tristan. Era deslumbrante, llena de energía y siempre llevaba una sonrisa radiante en el rostro. La primera vez que me vio, se quedó observando mi audífono durante unos segundos. Luego miró a Tristan con una sonrisa burlona. —Con esa cosa... ¿de verdad puede escucharte cuando le susurras cosas bonitas al oído por las noches? Me quedé pálida al instante. Tristan, en cambio, apenas frunció el ceño. —Sunny no piensa antes de hablar. No le hagas caso. Llegó el día del ensayo de la boda. Justo afuera de las enormes puertas de la capilla, escuché la voz de Sunny. Estaba leyendo mis votos en voz alta, burlándose de cada una de mis promesas. —Gracias por soportarme durante todos estos años y por aceptar que siempre seré una complicación para ti. Prometo ser tu consuelo, tu sombra y tu complicación favorita por el resto de mi vida. Las carcajadas resonaron en el interior de la capilla y, en medio de aquel alboroto, alcancé a escuchar la risa de Tristan. —Ya basta, deja de hacerte la graciosa —dijo entre risas—. Si se entera de que le cambiaste los votos, se va a poner mal otra vez. Sunny hizo una pausa y luego preguntó con picardía: —Entonces, ¿de verdad todavía piensas casarte con ella? Tristan guardó silencio. Fueron solo dos segundos, pero parecieron eternos. —Las invitaciones ya se enviaron —respondió, con voz apagada—. ¿Qué se supone que haga ahora? Me quedé inmóvil al final del pasillo. El paraguas que él me había regalado seguía goteando sobre el piso de baldosas. Fue entonces cuando comprendí que ya no sentía ningún deseo de cruzar esas puertas.
Su Confesión, Nadie Más Escucha - Romance novels & stories
Burbuja de Yogur
El día de mi cumpleaños, en la fiesta, mi esposo David Herrera apareció de repente con mi hermana adoptiva y su hijo. Al prepararnos para salir, él, con total naturalidad, colocó a mi hermana adoptiva en el asiento del copiloto y luego me dijo: —Los niños se marean fácil, atrás hay demasiadas cosas, tú estás bien y puedes ir en autobús. Mis amigas no hicieron más que asentir: —Eres la hermana mayor, cuidar del hijo de tu hermana es lo que toca. Cuatro autos, y ningún lugar para mí, la protagonista. Me subí al autobús con el corazón resentido y vi en el chat del grupo de paseo a David y Ana Blanco interactuando de manera demasiado cercana. Incluso hablaban de cosas que yo desconocía por completo. Cuando abrí el nuevo video que me habían enviado, en la mesa que habían preparado para mí solo quedaban sobras. Hasta el pastel de cumpleaños que había cuidado con esmero, David se lo dio a Ana y su hija como postre. Alguien no pudo soportarlo y le preguntó si eso no estaba mal. David, limpiando cuidadosamente la boca de Ana, ni siquiera levantó la cabeza: —Somos familia, Brittany Moreno no se va a enojar. En ese instante, nuestro matrimonio de siete años llegó a su fin.
Despedida de Siete Días - Romance novels & stories
Rey
Mis padres adoptaron a un huérfano. Yo le tomé mucho cariño y lo quería como a un hijo propio. Hasta que me di cuenta de que se parecía cada vez más a mi esposo, Javier Mendoza, y que a mi hermana menor llamaba "mamá" a escondidas. Resultó que mi esposo que tanto amaba me había sido infiel desde hacía tiempo. Él y mi hermana habían formado una feliz familia en secreto. Hasta contaban con la bendición de mis padres. Cuando todo se supo, mi hermana me rogó que los dejara ser felices, y mis padres me ordenaron que les cediera el lugar. El niño que había criado con todo el amor me gritó que ojalá muriera de la peor manera. Pero lo que nadie esperaba era que Javier se negara al divorcio. Lloraba suplicándome perdón, diciendo que me amaba profundamente y que lo del niño había sido solo un error. Fingí creer en su pasión y le dije: —Siete días. Te doy siete días. Si logras demostrarme tu sinceridad, te perdonaré. Él, eufórico, cumplió mi cada deseo y me trató como a un tesoro. Hasta donó todos sus ahorros a mi nombre y obligó a mi hermana a arrodillarse en la nieve para pedirme perdón. Todos pensaron que al final lo perdonaría, hasta el día en que la policía vino a pedir la identificación de un cadáver. Ese día él enloqueció por completo. Lo que Javier nunca supo es que en realidad yo llevaba siete días muerta. La Muerte me había permitido regresar por siete días para darle mi propia despedida.
Noventa y nueve acuerdos de divorcio - Romance novels & stories
Universo Cercano
La misma noche en que Lisa, el primer amor de Finn Chapman, se divorció, él me arrojó el acuerdo de divorcio número noventa y nueve. —Lisa tiene el corazón roto. No puede superarlo. Tengo que cuidarla —dijo. Incluso nuestro hijo de siete años intentó convencerme. —Deberías aceptar el divorcio e irte —me dijo—. Deja que Lisa se mude con nosotros. Ya no necesitamos una sirvienta como tú. Padre e hijo estaban seguros de que gritaría, lloraría y les rogaría que no me echaran. Pero no lo hice. Simplemente asentí, firmé los papeles del divorcio en silencio y me fui. Diez años después, mi hijo obtuvo el puntaje más alto en el examen de admisión a la universidad. Durante una entrevista, un reportero le preguntó: —¿Qué te motivó a estudiar con tanto empeño durante todos estos años? Guardó silencio por un momento. Luego, delante de todos, sus ojos se enrojecieron. —Porque quería decirle a mi mamá que ya crecí —respondió con voz temblorosa—. ¿Volverías conmigo? Por favor, no me abandones otra vez.
Tras el divorcio, los gemelos se arrepintieron - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Mi mejor amiga y yo nos casamos el mismo día con los hermanos Alcázar. Por coincidencia, incluso quedamos embarazadas al mismo tiempo. Yo me casé con el hermano mayor, un reconocido psicólogo; ella, con su hermano menor, un prodigio de la medicina. Debido a las molestias del embarazo, Sebastián decidió manejar y llevarme para realizarme un chequeo prenatal. Pero a mitad del camino, una sola llamada de su ex, la mujer que nunca superó, bastó para que cambiara de rumbo y me dejara atrás. Llorando, me aferré a su brazo. —Sebastián, te lo suplico… afuera está lloviendo a cántaros. ¿Puedes llevarme primero al hospital? Él apartó mi mano con impaciencia. —Ella se cortó la muñeca. ¡Podría morir! ¿Puedes dejar de ser tan inmadura? Tengo que ir a vendarla. Tú puedes ir sola al hospital. La lluvia caía como si el cielo se estuviera rompiendo. Y Sebastián me dejó sola en plena carretera. No tuve más opción que llamar a mi mejor amiga para que viniera por mí. Nunca imaginamos que, en el camino, un enorme camión de carga se lanzaría directo contra nosotras. Mientras perdía el conocimiento, la escuché llorando, llamando a su esposo… Pero lo único que recibió fueron reproches. —No inventes tonterías, Elena. Solo porque estoy acompañando a Daniela, ¿ahora vas a mentir sobre un accidente? Al final, fueron unos desconocidos que iban pasando quienes llamaron a la ambulancia. Gracias a ellos, sobrevivimos, pero las dos perdimos a nuestros bebés. Cuando despertamos en el hospital, nos miramos y sonreímos amargamente. —¿Te vas a divorciar? —Sí.
Noventa y Nueve Brazaletes de Esmeralda y un Divorcio - Romance novels & stories
Victoria Guerra
Cada vez que mi esposo me era infiel, me regalaba un brazalete de esmeralda. En cuatro años de matrimonio, reuní noventa y nueve brazalete. Lo perdoné tantas veces. Esta vez se fue de viaje tres días. Al volver, me trajo una con esmeraldas AAAA, valuado en millones. Entonces lo supe: era hora de pedir el divorcio.
Él se hizo el muerto, y yo lo hice realidad - Romance novels & stories
Puñito Feroz
Tres meses después de que mi esposo, Josiah Erikson, desapareciera en un accidente de esquí, lo vi en un bar. Él reía a carcajada limpia, con un brazo envuelto naturalmente alrededor de los hombros de su «mejor amiga», Mónica Jones. —Menos mal que se les ocurrió esta idea. Casi había olvidado cómo se siente la libertad. Uno tras otro, sus amigos chocan sus copas con él y le preguntan cuándo planea reaparecer. Bajó la mirada y lo pensó antes de decir: —En una semana. Apareceré cuando ella se haya vuelto completamente loca buscándome. De pie entre las sombras, lo vi saborear su libertad, y entonces llamé a mi amiga que trabaja en la oficina estatal de registros civiles.
El amor que quedó atrás - Romance novels & stories
Camote Loco
En el hospital se armó un escándalo. Un familiar de un paciente agitaba un cuchillo como un loco y, por instinto, empujé a Bruno para apartarlo. Pero él, de un tirón, me agarró la mano y me puso enfrente... para proteger a su querida Celia. Así, la cuchillada fue directo a mi vientre. Y con eso, me arrancó a mi bebé, que apenas empezaba a vivir. Mis compañeros del hospital, con lágrimas en los ojos, intentaban llevarme de urgencia a la UCI, pero Bruno me jaló de la camilla con brusquedad. Con la voz dura y cortante, soltó: —¡Primero salven a Celia! Si a ella le pasa algo, los echo a todos. Los médicos se quedaron helados, llenos de indignación. —¡Estás loco, Bruno! —le gritó uno—. Celia solo tiene un rasguño, ¡tu esposa está mucho peor! Yo, con las manos apretando mi abdomen empapado en sangre, asentí lentamente. —Déjenlo así... Bruno... con esto que te devuelvo hoy, ya no te debo nada.
Plantada en el Registro Civil - Romance novels & stories
Anónimo
La séptima vez que Sofía quedó con Leonardo para ir a firmar el acta de matrimonio, él volvió a dejarla plantada. Cuando ya iba a marcarle para preguntarle dónde estaba, se topó por casualidad con un TikTok de la amiga de la infancia de él. "Hoy celebramos 999 días de casados con mi amado esposo, desde el pasado hasta el futuro, siempre serás tú." En la foto, justo en el centro del librito rojo del matrimonio, aparecía bien claro el nombre de Leonardo Díaz en la parte de esposo. Y la fecha de matrimonio era el 20 de mayo de hace tres años. Así que esta era la verdadera razón por la que él nunca apareció en esas siete citas para casarse. Él ya era el esposo de otra.
Cuando Me Fui, Ella Cayó del Trono - Romance novels & stories
Liliana Pérez Quiroz
Después de que la empresa consiguiera el financiamiento, mi esposa, la presidenta Esther Arreola, estaba a punto de hacer pública nuestra relación. Pero Joel Chávez, su excompañero de la universidad, más joven que ella y recién incorporado a la empresa, subió de repente al escenario y, con una sonrisa arrogante, soltó: —Esther, ¿no crees que me estás consintiendo demasiado al hacer público lo nuestro? Esther ni siquiera lo negó. Al contrario, sonrió y de inmediato metió a Joel en uno de los proyectos clave de la empresa para inflarle el currículum. Al instante, todos los empleados presentes rompieron en aplausos y se deshicieron en elogios, como si de verdad fueran la pareja perfecta. Un colega con el que llevaba años trabajando, al ver que yo no decía nada, incluso se inclinó hacia mí y me susurró: —Felipe, ¿no eras buenísimo para quedar bien con todo el mundo? ¿Qué haces ahí parado? Ve y felicítalos. No armé ningún escándalo ni reclamé nada. Simplemente le deslicé a Joel mi credencial de jefe de proyecto y, con una generosidad fingida, dije: —Solo participar en el proyecto es poca cosa para alguien como tú. Mejor quédate con mi puesto de jefe de proyecto. Considéralo mi regalo por haber hecho pública tu relación con Esther.
Me dejas una vez, es para siempre - Romance novels & stories
Daisy
Siete años juntos con Carlos, siete años de rumores nunca confirmados.​​ Él me dejaba revisar su celular sin objeciones, reportaba cada viaje de negocios con detalles. Nunca encontré una sola prueba de infidelidad. Hasta el día de nuestra boda. Después de que el presentador narró cómo Carlos voló desde el extranjero mis rosas blancas favoritas, la pantalla gigante que debía mostrar nuestro video de siete años, de repente transmitió el llanto desgarrador de un bebé. ​​En el video, Carlos sostenía a un bebé recién nacido en una sala de hospital. Su secretaria, Serena, recostada en su hombro, usando un anillo de diamantes idéntico al mío.​​ Serena corrió hacia mí con lágrimas que era solo un malentendido, y Carlos, con tono frío: —Es una madre soltera, la ayudé por compasión como su jefe, ¿vas a hacer escándalo por esto? El silencio en el salón fue absoluto, todos esperaban mi explosión. Luego me quité tranquilamente el anillo de compromiso y se lo devolví: —Por supuesto que no. Les deseo felicidad.
Llegaste Cinco Años Demasiado Tarde - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Puse a la venta el departamento que había comprado para que viviéramos allí después de casarnos. La agente inmobiliaria me miró sorprendida. —Ya hizo el pago inicial. ¿No va a esperar a que regrese su prometido para hablarlo con él? Sonreí y dejé las llaves sobre el escritorio. —No. Está esquiando con la mujer que nunca logró olvidar. Durante los cinco años que estuvimos juntos, él viajaba a Aurelia del Sur cada invierno. Siempre decía que iba por trabajo, pero en sus redes sociales solo publicaba fotos de la cumbre del Nevado del Alba. Cada vez que le preguntaba cuándo viajaríamos juntos a Aurelia del Sur, respondía lo mismo: «La próxima vez». Hasta que ayer encontré cientos de fotografías en su vieja cámara. En todas aparecía la misma mujer, fotografiada cuidadosamente en distintos rincones del Nevado del Alba. El único viaje que hicimos juntos fue a la ciudad vecina para ver el edificio donde estaba nuestro departamento. Mientras caminábamos del brazo, me dijo: —Nosotros no necesitamos esas cosas superficiales. Lo importante es construir una vida estable. Al pensar en el departamento que había remodelado con tanto esfuerzo, no pude contener el llanto. La agente inmobiliaria me tendió el bolígrafo con cautela. —¿Está segura de que quiere ponerlo a la venta? —Sí. Me sequé las lágrimas y tomé el bolígrafo. Mi carta de renuncia ya había sido aceptada. También había decidido que muy pronto dejaría la ciudad.
El Arrepentimiento del Jefe de la Mafia - Romance novels & stories
Lumina
Soy la sombra que el jefe de la mafia, Ignacio García, eligió personalmente para su amante, Luna López. La que enfrentaba el peligro en su lugar. Al tercer año de matrimonio, fui secuestrada por sus enemigos por octava vez. Ignacio llegó con sus hombres a rescatarme, pero a los cinco minutos de negociación, sonó el teléfono de Luna. —Ignacio, perdí en un juego. Tengo que besar a un hombre aquí. —Pero quiero guardar mi primer beso para ti. ¿Podrías venir? En el instante en que Ignacio se marchó sin dudarlo, el cuchillo del secuestrador se hundió en mi vientre. La sangre brotó como un surtidor. Sus hombres, como en las siete veces anteriores, arreglaron el asunto con dinero y me llevaron al hospital. En la ambulancia, escuché a alguien preguntarse si viviría lo suficiente para ver el día en que Luna pudiera valerse por sí misma. Todos rieron a carcajadas. Solo yo lloraba. La misión de salvar al jefe de la mafia había fracasado. El sistema me eliminaría. “Ignacio, no viviré para ver ese día.”
Sí, todo se trata de la tarjeta de recompensas. - Romance novels & stories
Perfect Timing
La noche en que regresé de mi viaje de trabajo, me llamaron de la farmacia. Me dijeron que esa tarde habían rechazado mi tarjeta de recompensas cuando intentaron usarla y que debía recargarla. Adrian estaba en la cocina, completamente concentrado en preparar la cena. Le pregunté qué había comprado. Sonrió y sacó una caja de suplementos. —Últimamente trabajo hasta muy tarde. El corazón me ha estado dando problemas, así que compré unas vitaminas para fortalecerlo. No dije nada. Suspiró y sacó una tarjeta bancaria. —Ya sé que te importa mucho el dinero. Usé tu tarjeta de recompensas por accidente. Te lo devolveré diez veces. ¿Trato hecho? Normalmente, la habría aceptado. Esta vez, no. Solo lo miré. —Divorciémonos.
Sacrificar, Perder, Lamentar - Romance novels & stories
Desflorencia
Cuando mi esposo me amenazó por centésima vez con el divorcio para que me sacrificara por mi hermana, Yoli Santos, no lloré ni hice escándalo. Simplemente firmé el acuerdo de divorcio, y le entregué en bandeja al hombre que había amado durante diez años. Días después, Yoli metió la pata en una fiesta y ofendió a una familia poderosa. Una vez más, fui yo quien cargó con la culpa por ella y asumí todas las consecuencias. Incluso cuando propusieron que yo fuera la voluntaria para probar el medicamento del proyecto de mi hermana, acepté sin dudar. Mis padres dijeron que por fin me había vuelto una hija razonable. Hasta mi esposo, tan frío como siempre, se paró junto a mi cama, me acarició la mejilla, algo que no hacía desde hacía años, y me dijo con ternura: —No tengas miedo. El experimento no es peligroso. Cuando salgas, te prepararé tu comida favorita. Pero él no sabía que, fuera o no peligroso el experimento, ya no iba a poder esperarme. Porque tengo una enfermedad terminal. Y me voy a morir muy pronto.
El traidor regresó arrastrándose - Romance novels & stories
Teresa Romero
Recibí la noticia de la muerte de mi esposo, pero no derramé ni una sola lágrima. En cambio, recuperé de inmediato sus acciones y registré su fallecimiento de manera oficial. ¿Por qué? Porque había renacido. En mi vida anterior, mi familia había adoptado a tres niños para que crecieran a mi lado, y los tres eran posibles candidatos a convertirse en mi esposo. Como yo era la heredera de la familia más rica del país, mi padre temía que no fuera feliz si me casaba con alguien ajeno a nuestro círculo. Por eso, elegí a Jayden, el más competente de los tres. Sin embargo, apenas tres días después de la boda, murió. Sumida en el dolor, renuncié a volver a casarme. Y, convencida por Jesse y Joel, pasé el resto de mi vida como viuda. Al cumplir ochenta años, viajé a Massalia, el lugar donde una vez nos habíamos jurado amor eterno. Allí me encontré con Jayden, quien supuestamente había muerto sesenta años atrás. Vivía con mi criada, alguien que había desaparecido hacía décadas. Rodeado de hijos y nietos, llevaba una vida feliz y plena. Cuando comprendí que me habían engañado durante toda la vida, la rabia me consumió. De repente, todo se volvió negro ante mis ojos. Morí allí mismo de una hemorragia cerebral. Al despertar, había regresado al día en que recibí la noticia de su muerte. ¡Veamos cómo pretendía seguir viviendo un hombre que ya debería estar muerto!
La última lluvia antes del adiós - Romance novels & stories
Universo Cercano
El CEO de Buxton Corp recuperó a su antiguo amor. ¿El precio? Su esposa embarazada desapareció sin dejar rastro. Durante el primer mes, Calvin ni se inmutó. Estaba demasiado ocupado adorando a la mujer que siempre había considerado su verdadero amor. En el segundo mes, sus amigos apostaban sobre cuánto tardaría Ángela en regresar de rodillas. Para el tercer mes, el pánico lo consumió. Envió equipos de búsqueda por todas partes para encontrarla. No hallaron nada. Ni una sola pista. A partir de ese momento, nadie volvió a atreverse a pronunciar el nombre de Ángela Astor en toda Auremburg. Pero había algo que nadie sabía. Cada noche, Calvin la extrañaba con tanta intensidad que sentía que estaba a punto de derrumbarse.
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