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Mga Maiikling Kuwento at Nobelang Sin Sentimientos Romance

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Después de donarle el hígado a mi novio, supe que fue su venganza - Romance nobela & mga-kwento
El Justiciero
Mi novio fue diagnosticado con cáncer y necesitaba un trasplante de hígado. Cuando supe que yo era compatible, no dudé ni un segundo en aceptar la operación. Me extirparon dos tercios del hígado. El dolor era insoportable, pero en cuanto recuperé la conciencia, corrí a ver cómo estaba él. Frente a la puerta, escuché su conversación con un amigo. —Eres un genio, Javier. Nadie más podría idear una forma de venganza tan cabrona. Javier Morales soltó una risa burlona. —Si no fuera porque no quería armar tanto escándalo, hasta le habría quitado un riñón solo por diversión. —Por su culpa, Elena fracasó en el examen de ingreso a la universidad y tuvo que irse al extranjero. En un mes regresará, y en ese momento me despediré de Lucía para siempre.
Mi Bastardo Inocente - Romance nobela & mga-kwento
Grin
Rebeca, la amiga de toda la vida de mi prometido, resultó que estaba embarazada, por lo que, Héctor, para salvar su reputación, decidió casarse con ella. Cuando, sin poder creérmelo, le pregunté qué iba a pasar con nuestro bebé y conmigo, Héctor me respondió con una calma que me dejó aterrada: —Mira, Gabriela, Rebeca no es como tú. Ella solo me tiene a mí en el mundo. No soportaría el escándalo ni los chismes por un embarazo así. Lo que él parecía olvidar era que yo tampoco tenía a nadie más en el mundo, y que nosotros dos también esperábamos un hijo sin estar casados. Tiempo después, mientras todo el mundo se burlaba y decía que el hijo que yo esperaba era un bastardo fruto de la infidelidad... Héctor, junto a Rebecca, se limitaba a observarlo todo con una indiferencia hiriente. Fue entonces cuando comprendí que, incluso en el amor, hay niveles. Así que tristemente decidí abortar a nuestro hijo, que de por sí no era ningún bastardo, para así dejarle el camino libre a él y a su «inmenso amor» por ella.
Promesa de un siglo - Romance nobela & mga-kwento
Luisa
El día de la boda, la amiguita de la infancia de mi prometido apareció en el lugar con un vestido de novia idéntico al mío, hecho a la medida. Mientras los veía recibir a los invitados juntos, sonreí y comenté lo perfectos que se veían, como si el destino los hubiera unido. Ella, roja de vergüenza y furia, se marchó del evento. Él, frente a todos los presentes, me acusó de ser una mujer celosa y dramática. Cuando terminó el banquete, se fue con ella al destino que habíamos reservado para nuestra luna de miel. Yo no lloré ni hice un escándalo. Simplemente, llamé a mi abogada de inmediato.
El amor que quedó atrás - Romance nobela & mga-kwento
Camote Loco
En el hospital se armó un escándalo. Un familiar de un paciente agitaba un cuchillo como un loco y, por instinto, empujé a Bruno para apartarlo. Pero él, de un tirón, me agarró la mano y me puso enfrente... para proteger a su querida Celia. Así, la cuchillada fue directo a mi vientre. Y con eso, me arrancó a mi bebé, que apenas empezaba a vivir. Mis compañeros del hospital, con lágrimas en los ojos, intentaban llevarme de urgencia a la UCI, pero Bruno me jaló de la camilla con brusquedad. Con la voz dura y cortante, soltó: —¡Primero salven a Celia! Si a ella le pasa algo, los echo a todos. Los médicos se quedaron helados, llenos de indignación. —¡Estás loco, Bruno! —le gritó uno—. Celia solo tiene un rasguño, ¡tu esposa está mucho peor! Yo, con las manos apretando mi abdomen empapado en sangre, asentí lentamente. —Déjenlo así... Bruno... con esto que te devuelvo hoy, ya no te debo nada.
Bajo las Luces del Atardecer - Romance nobela & mga-kwento
Durán
Cuando llegó el momento de intercambiar los anillos en la boda, mi prometido apenas podía pronunciar el «sí, quiero». Todo porque un antiguo amor había publicado que volvía a estar soltera justo una hora antes. La foto que acompañaba el anuncio era la de un boleto de avión. Su llegada estaba prevista para dentro de una hora. De pronto, mi hermano se adelantó y, sin más, anunció frente a todos que la boda se pospondría. Los dos, bien organizados, me dejaron plantada ahí, en medio de todas las miradas, convirtiéndome en la burla de todos. Yo me mantuve tranquila, mientras veía cómo la exnovia de mi prometido actualizaba su Instagram. En la foto aparecían mi hermano y él, junto a ella, dándole todo lo que se suponía que era para mí. Sonreí con tristeza, respiré hondo, y marqué el número de mis verdaderos padres. —Papá, mamá —dije—, estoy lista para volver a casa… y aceptar el compromiso con la familia Moulin.
Me Casé con el "Bicho Raro" - Romance nobela & mga-kwento
Zakira
Mis padres hicieron que Dana y yo lo resolviéramos con piedra, papel o tijera. La perdedora debía casarse con el heredero de los Baillieu, el llamado "bicho raro". Gané yo. Luego le di la vuelta a la situación. —Genial. Yo me quedo con Blake. Dana puede tener el imperio. ¿La vida anterior? Estaba locamente enamorada de Michael, el niño mimado adoptado por papá. Elegí la empresa, me quedé en la empresa y le endosé a Dana con Blake Baillieu. Fue un gran error. En seis meses, Dana ya murió, destrozada por aquel matrimonio. Justo antes de morir, me envió un mensaje, culpándome a mí. Decía que yo había perdido el juego y había roto el trato, endilgándole a Blake. ¿Y Michael? Se volvió completamente loco. Resulta que él y Dana habían estado saliendo a escondidas durante años. Me arrastró a la parte trasera de la finca de los Baillieu y obligó a una docena de hombres con discapacidad intelectual a violarme. —¡Si no fuera por tu crueldad, Dana seguiría viva! ¡Pagarás por todo lo que ella sufrió! Yo estaba embarazada de más de ocho meses, casi a punto de dar a luz. Le supliqué que parara. Le rogué por la vida de mi bebé. A él no le importó. Siguió ordenándoles que tomaran turnos. Incluso cuando rompió fuente, él solo observaba. Mi bebé y yo morimos aquella noche. ¿Ahora? Volví. Y esta vez, reescribí la historia. Primer paso: casarme con Blake.
Cenizas de lo que fuimos - Romance nobela & mga-kwento
Nuali Ciza
Estuve siete años con Bruno. Pero cuando lo acusaron y terminó en la cárcel, no dudé en dar media vuelta y desaparecer de su vida. Me refugié en los brazos de su mejor amigo, buscando un poco de paz. Cuando Bruno salió, volvió con más poder, más rabia… y me obligó a casarme con él. No le importó cómo: usó todo lo que tenía para hacerme suya otra vez. Para todos, éramos la pareja perfecta, el amor que lo aguantó todo. Pero nadie sabía que, cada noche, él llevaba a otra mujer a nuestra cama... incluso a mi propia hermana. Decía que ese era el precio por haberlo traicionado. Lo que Bruno nunca imaginó es que, mientras todos lo creían culpable, yo me metí en una red criminal para limpiar su nombre. Y que, para conseguir esa prueba, perdí un riñón y medio hígado. Lástima que... ya no me queda mucho tiempo.
Traición en Navidad: Somníferos y Secretos - Romance nobela & mga-kwento
Laura López
Con tal de salir con su asistente en Navidad, mi esposo puso somníferos en la leche en polvo de nuestra hija. Cuando, angustiada, llevé como pude al hospital con fiebre alta, me sorprendió ver cómo mi esposo subía las escaleras con su asistente en brazos. —¡Yolanda se torció el pie, la estoy acompañando a que la revisen! Mientras nuestra hija era atendida en el quirófano, él no mostró el más mínimo interés. Yo apretaba con fuerza el billete de lotería de un millón de dólares en el bolsillo. Era hora de abandonar ese matrimonio de siete años.
Tu hijo, mi adiós - Romance nobela & mga-kwento
Aurori
Cuando fui al hospital para verificar si el cuarto intento de fertilización in vitro había sido exitoso, vi a Francisco Gutiérrez —quien supuestamente estaba de viaje de negocios— ayudando cuidadosamente a una joven y hermosa chica a salir del sección de ginecología y obstetricia. La chica tenía el vientre tan abultado que parecía estar a punto de dar a luz. Francisco solo se desconcertó por un instante, antes de proteger a la chica detrás de él. —Laura, nuestra familia necesita un hijo para continuar el linaje. Cuando nazca el bebé, volveremos a ser como antes. Escuché claramente la determinación en su voz, y le sonreí diciendo que estaba bien. Ante su mirada sorprendida, guardé silenciosamente mis resultados médicos. El día que la chica dio a luz, dejé un acuerdo de divorcio y me alejé de él para siempre.
La streamer, el empresario y la esposa - Romance nobela & mga-kwento
Gaby
Después de cuatro años de matrimonio, Alejandro Giraldo, quien nunca publicaba en redes sociales, sorprendentemente subió un post: «¡Vaya, gatita golosa y antojadiza!» La foto mostraba a una chica con una diadema rosa de orejas de gato, comiendo barbacoa y sacando la lengua con las mejillas rojas por el picante. Era Mariana Ospina, la nueva presentadora de su empresa. En menos de un minuto, un amigo en común comentó: «¡Te olvidaste de cambiar de cuenta!» Así que la nueva publicación de Alejandro desapareció sumamente rápido, pero pronto reapareció en las redes sociales de Mariana. Poco después, entró la llamada de Alejandro. Antes, yo habría guardado capturas de pantalla y lo habría llamado primero para reclamarle; definitivamente no habríamos terminado sin una pelea. Pero, esta vez, muy consideradamente, esperé hasta que la llamada se cortara sin contestar.
Renací y Destruí al que Fue mi Todo - Romance nobela & mga-kwento
Amanda
Un par de días antes del Año Nuevo, Diego —mi novio— decidió irse a la playa con su asistente. Yo no dije nada. No lloré, no grité, no hice escándalo. Incluso lo ayudé a empacar, con todo el cariño del mundo. ¿Y él qué hizo? Se burló. Me dijo que, ahora que estaba embarazada, por fin había aprendido a comportarme. Apenas se fue, me fui directo a abortar. En mi vida pasada, había intentado retenerlo con ese bebé. Y lo había logrado: él no se había marchado. Al final, su asistente había ido sola a la playa, y ahí la habían matado de una forma brutal. Diego siempre fingía que nada le afectaba. Siempre con esa cara tranquila, como si todo le diera igual. Pero, cuando estaba a punto de dar a luz, fue él quien me abrió el vientre con sus propias manos. Apretó con fuerza… hasta que asesinó a mi hijo. Y fue en ese momento cuando lo entendí todo: siempre me había despreciado, y desde la muerte de aquella mujer… me odiaba sin medida. Por eso, ahora, que había vuelto a nacer, pensaba dejarlo sin nada.
El Precio de la Traición - Romance nobela & mga-kwento
Renato Ríos
Estaba a punto de dar a luz cuando Liana, la ex de mi esposo, llegó a nuestra casa con la excusa de que solo se quedaría unos días. Cada vez que me veía, se llevaba la mano al pecho, como si el solo hecho de verme embarazada la hiciera sufrir. Bruno, mi esposo, estaba convencido de que yo estaba provocándola a propósito, solo por tener la barriga enorme. —Lia no se siente bien, no puede tener hijos. ¡Y tú sigues paseándote así, como si nada! ¡Se nota que necesitas una lección para que aprendas! Dicho esto, mandó que me encerraran en el viejo ático que llevaba años sin usarse, y ordenó que nadie me subiera comida. Lloré y le rogué que me dejara salir. Le expliqué que la última ecografía mostraba que los gemelos eran enormes, que el doctor había dicho que debía ir al hospital de inmediato. Pero, para él, eso fue como si le contara un chiste sin gracia. —Todavía faltan tres días. No me vengas con cuentos —me respondió sin una sola gota de compasión—. ¡Ve al ático y ponte a pensar en lo que hiciste! ¡Pagarás por estar molestando a Lia! Las contracciones eran tan brutales que, arañando la madera podrida, acabé arrancándome las uñas. Gritaba tan fuerte que me dolía la garganta, pero nadie acudió en mi auxilio. La sangre me cubría el cuerpo y empapaba todo el suelo. Uno de los bebés ya había salido, pero el otro se quedó atrapado en mi vientre, atorado en un baño de sangre. Tres días después, Bruno estaba sentado, tomando sopa y, como si nada, dijo: —Que Michelle me sirva más sopa y le pida perdón a Lia. Si lo hace, la llevaremos al hospital para que tenga a los niños. Nadie dijo nada. Porque la sangre que bajaba desde el ático ya había llegado hasta el segundo escalón.
Ante la traición, me casé con el padrino - Romance nobela & mga-kwento
Irene Moser
Diego llegó tarde a nuestra boda. Cuando finalmente apareció, entró al salón tomando del brazo de Liliana con delicadeza. Traía puesto el traje de padrino, mientras que el de novio había sido abandonado en el sofá como si fuera un trapo viejo. —Diego, ¿por qué te pusiste...? —comencé a preguntar. —¡Inés! —me interrumpió bruscamente, con la mirada alerta—. Piensa bien lo que vas a decir. Sé generosa, y no me hagas odiarte. Sonreí, decepcionada. Como Liliana Martínez, su primer amor, había perdido la memoria, habíamos quedado atrapados en el juego de ayudarla a recuperarse. Teníamos que esconderle todo lo malo y tratarla con cuidado, evitando cualquier cosa que pudiera alterarla. Diego se acercó a mí y me abrazó con ternura. —Inés, ¿puedes entenderme? —me susurró al oído, antes de darme un beso ligero. Obedecí, le agarré la mano al padrino y caminé hacia el altar del matrimonio junto a él. El otro día, me encontré a Diego en un centro comercial mientras yo compraba cosas para nuestro bebé que iba a nacer. Me detuvo, y sus ojos, enrojecidos, se clavaron en mi vientre: —Inés... Todo esto era una farsa, ¿no? ¿Por qué estás embarazada?
Elegiste acabar con nuestro bebé para salvar a tu amante - Romance nobela & mga-kwento
Grin
Con nueve meses de embarazo, un exempleado, que guardaba un profundo rencor tras haber sido despedido para darle ese puesto a mi esposo, me llevó a la fuerza a la azotea del edificio y me asestó decenas de puñaladas. Mi marido, Víctor Escobar, capitán de un escuadrón de rescate, prefirió movilizar a todo su personal para impedir que Raquel Herrera, su exnovia, sumida en una depresión, le prendiera fuego a su departamento. No le supliqué que viniera a rescatarme. En mi vida anterior, precisamente porque lo había llamado suplicándole ayuda, él había dejado desprotegida a Raquel y había ido corriendo a salvarme. Mi bebé y yo logramos sobrevivir, pero ella, después de prenderle fuego a su departamento, murió consumida por el incendio. En apariencia, Víctor no me había guardado ningún rencor. Incluso llegó a reservarme una suite de maternidad privada. Sin embargo, el mismo día que di a luz, me amarró ¡y nos acuchilló sin piedad, a mí y a mi bebé recién nacido! —¡Ese día tú y ese tipo se pusieron de acuerdo para engañarme, ¿no es así?! ¡Tus «heriditas» no eran nada graves! ¡Ni de chiste te ibas a morir! —exclamó, fuera de sí—. ¡Pues, si tanto te encanta que te apuñalen, entonces, te daré el gusto! Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que me habían tomado como rehén. Pero, esta vez, tomé una decisión: lo dejaría correr para salvar a su Raquel.
Consolación desechada: casándome con otro - Romance nobela & mga-kwento
Bianca Soledad
Desde pequeña siempre fui de buen comer y me cuidaron mucho, así que crecí más rápido que las demás chicas de mi edad. A los dieciocho, mi hermano Santiago, muy sobreprotector, temió que algún hombre se aprovechara de mí y le pidió a su mejor amigo que me cuidara. Pero en nuestro primer encuentro, Vicente no pudo apartar la mirada de mí, y al final me hizo suya una y otra vez. Desde entonces, de día era mi jefe y de noche, yo era su asistente personal. Cuatro años enteros de relación secreta, convirtiéndome en la versión que él deseaba. Después, su ex prometida regresó al país y él se levantó de mi cama para correr al aeropuerto a recibirla. A pesar de la vergüenza, lo seguí. Apenas una hora antes, esa misma mano, con las marcas de mis dientes, me tapaba la boca. Ahora, frente a mí, acariciaba con ternura el cabello de otra mujer: —Isabella, hace cuatro años fuiste tú la que se me metió en la cama cuando estaba borracho. ¿Y ahora vienes a armarme este escándalo? No tiene ningún sentido.
La Vaporera: Así Me Mató por Ella - Romance nobela & mga-kwento
Palomita
Cuando la exnovia de mi esposo sufrió quemaduras con agua hirviendo, él, para castigarme, me metió en una vaporera lo suficientemente grande para una persona y subió la temperatura al máximo. —¡Pagarás el daño que sufrió Luciana, multiplicado por mil! —sentenció. Atrapada en ese espacio estrecho, apenas podía respirar, mientras mi cuerpo ardía y yo le suplicaba entre lágrimas: —¡Por favor, voy a morir! Pero él, abrazando a su exnovia, se marchó sin mirar atrás. —Tranquila, no morirás. ¡Pero sí entenderás el sufrimiento de Luciana! Grité desesperada dentro de la vaporera mientras el agua hirviendo, debajo de la bandeja, me salpicaba la piel. Poco a poco, mi voz se fue apagando. Él se fue de viaje al extranjero con su exnovia, y, solo una semana después, al regresar al país, recordó mi existencia. —Esa maldita ya debe haber aprendido su lección. ¡Sáquenla de ahí! Lo que él no sabía era que en aquella vaporera, que había dejado calentarse cuando el agua se evaporó, mi cadáver ya estaba cubierto de gusanos.
Bajo el Silencio del Dolor - Romance nobela & mga-kwento
Natalia Eugenia
María Valero nació siendo una muda que nadie quería, pero por casualidad se casó con el hijo mayor de una familia rica, los Bonnet. Ella sabía que Robert Bonnet nunca la amaría. Y, cuando la primera novia de él, Nahia Dumas, regresó al país, y Robert, efectivamente, reavivó su amor con ella, María ocultó su embarazo y se dio cuenta de que era el momento de decirle adiós a ese mal llamado amor.
El Fugitivo que Volvió Cuando Ya Esperaba un Hijo - Romance nobela & mga-kwento
Remolacha
El día de mi boda con Julián Gutiérrez, la hija adoptiva de la familia, Lucía Gutiérrez, intentó lanzarse por la ventana para quitarse la vida. Por ella, Julián me abandonó con el vestido de novia puesto y huyó de la boda sin mirar atrás. Frente a la mirada burlona de todos los invitados, levanté la barbilla y declaré en voz alta: —¡Hoy, quien suba al altar conmigo será mi marido! Tres años después, Julián regresó a la mansión Gutiérrez con Lucía. Yo estaba recostada en un sofá de cuero, saboreando una sopa nutritiva mientras veía mi serie favorita. Julián fijó la mirada en mi vientre abultado y, rechinando los dientes, me escupió: —¿De quién es ese bastardo que llevas en el vientre? Tomé otra sopa nutritiva y sonreí con calma: —Es sangre Gutiérrez, sin duda.
Gloria: El Nombre que Nunca Fui - Romance nobela & mga-kwento
Michel Granada
El amor de mi infancia, quien me prometió matrimonio apenas nos graduáramos de la universidad, terminó pidiendo la mano de la falsa heredera, Gloria Ruiz, en mi ceremonia de graduación. Luego de que mi primer amor se comprometiera, Miguel Vargas, el monje aristócrata a los ojos de todos, me declaró su amor públicamente. Durante cinco años de matrimonio, fue extremadamente cariñoso y me adoraba profundamente. Hasta que, por accidente, escuché una conversación con un amigo. —Miguel, Gloria ya es famosa, ¿vas a seguir fingiendo con Sara? —De todas formas, no puedo casarme con Gloria, ya no importa. Además, mientras esté conmigo, ella no podrá interferir en la felicidad de Gloria. Tras esto, vi que cada uno de sus preciados textos religiosos tenía el nombre de Gloria: «Que Gloria se libere de sus obsesiones, que encuentre paz en cuerpo y alma.» «Que Gloria obtenga todo lo que desea, que su amor no conozca preocupaciones.» «Gloria, no estamos destinados en esta vida, solo deseo que en la próxima podamos caminar juntos.» En ese momento, desperté de cinco años de ilusión. Preparé una identidad falsa y planifiqué un ahogamiento. Desde entonces, nosotros, vida tras vida, no necesitamos volver a encontrarnos.
Nunca es tarde para arrepentirse del amor - Romance nobela & mga-kwento
Juliana
Frente a la entrada del hospital, mientras una hemorragia me bañaba las piernas durante el embarazo, Leandro Rivera me dejó sola para llevar a casa a su clienta... la misma a quien le estaba tramitando el divorcio. No importó que suplicara con la mirada. No miró atrás. Solo se fue. Esa misma noche, en lugar de estar a mi lado, apareció en la publicación de la clienta en Facebook. «Qué suerte tener a mi gran abogado... ¿quién dijo que no hay sopa para la resaca? Oh, cierto... ¡yo sí la tengo!» No dormí en toda la noche. A la mañana siguiente, con una calma que no sentía, marqué el número de mi padre. —Papá, ya lo decidí. En tres días vuelvo a casa... a hacerme cargo de la empresa.
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