Una novia de mentiras para el millonario
Ella era la única imagen que se mantenía viva entre las sombras de esa pesadilla.
Lo que estaba viviendo con Samantha no se sentía real, más bien parecía una escena sacada de una película de terror. Para un hombre, hablar de abuso suena casi absurdo, porque socialmente no es algo comúnmente reconocido. Pero en ese momento, podía afirmarlo sin dudar: ella se estaba aprovechando de mí. Aprovechaba mi vulnerabilidad, mi estado de ebriedad y confusión, porque yo no quería besarla, no deseaba tocarla, no quería absolutamente nada de lo que estaba ocurriendo. Aun así, mi cuerpo reaccionaba como si no me perteneciera, como si fuera una marioneta que ella manejaba a s