Negocios del Alma
—Papá dice que el otoño es el mes donde la tierra respira —murmuró la niña con una sonrisa, recordando las palabras que él mismo le había dicho hacía unos días.
Mikhail la observó en silencio. Emilia era la vida misma, la pureza que jamás pensó tener derecho a tocar. Pero no estaba sola. Por detrás de ella aparecieron sus dos hermanas.
La primera, de cabellos rubios como el sol de primavera, era Amelia Baranov Morgan, la pequeña Amelia había heredado los Genes de su abuela Alicia Morgan, traviesa, de risa contagiosa. Detrás, más pequeña aún, de ojos azules caminaba con pasos torpes Isabella Baranov Morgan, la tercera hija, nacida en un otoño similar al que los envolvía ahora.