Placeres Prohibidos
—No hagas cosas que te puedas arrepentir luego, Federico te lo suplico no lo hagas — me sujeta del rostro para verme más de cerca, sin esperarme me besa e introduce su lengua en mi boca sin yo quererlo, me da asco, me repugna lo que hace.
—Tengo deseo de estar con mi esposa, y no puedes prohibirlo — golpeo su rostro, muevo mis manos buscando de defenderme, sé que es imposible, pero al menos lo intentaré — ¡Cálmate! — me aprisiona —Dejare lindas marcas en tu cuerpo, se cómo te gusta el sexo Amaral, te gusta rudo, de ese que te causa dolor, te encanta gritar y yo ocasionare todo eso, lo disfrutarás mi amor, puedo ser mejor que él — lloro por su palabras, está enfermo, muy enfermo.
—No por favo