LOS SALVATORE LA VENGANZA
Amor.
—mierda, quedo en shock, cuando escucho las palabras que salen por su boca, así que tomo nuevamente la fusta y la azotó con un poco más de fuerza, me acerco por su espalda y comienzo a dejarle mordidas por su cuello, decido jugar un poco así que con la fusta rozo la entrada de su coño eso la vuelve loca, los gritos cada vez son más fuertes, su voz se escucha un poco afónica y sucede lo que menos me esperé, tuvo un fuerte orgasmo con lo que se supone que era un castigo. Cómo veo que ella disfruta esto más que yo, decido dejar los juegos de lado y mostrarle mi verdadero ser, así que sin previo aviso comienzo a penetrarla fuerte, tanto así que el sonido de nuestros cuerpos inunda toda la