De Su Amor a Su Venganza
Tengo que admitirlo: con la mujer que amas, sabes ser despiadado.
Traicionar al amor es condenarlo al infierno. Mil cortes, mil tormentos.
Don Federico, con la mujer que había amado alguna vez, rara vez había tenido el valor de llegar tan lejos. Pero Emiliano no pudo soportar escucharlo con tanta frialdad. Su voz se quebró, llena de rabia contenida.
—¡Sabías todo! ¡Sabías que lo mío con Inés era amor! ¡Entonces, por qué no me dejaste estar con ella! ¡Por qué me obligaste a elegir a Mariana!