Amor en cláusulas
—A penas estoy comenzando, amor —culmina y se desvía al otro pezón para hacerle lo mismo que al primero.
—¡Oh, Dios, esto es muy bueno! —exclamo y muerdo fuertemente mi labio inferior. No sé si lo dije por lo delicioso que lo hace, o por el hecho de que me haya dicho "amor". Nunca pensé que una palabra tan romántica me causara tales sensaciones.
—Lo es —concuerda y me pega una mordida sublime.
—¡Ah, Hero! —grito, presa del dolor mezclado con placer que me produjo.