Dos Herederos Arrogantes
Uno pertenecía a la princesa de la familia Bemberg, del que sólo se pudo ver unos cuantos meses dado que fue chocado a las dos meses de ser obsequiado, después desapareció del radar, el otro era un total misterio su comprador se mostró muy reservado y solicitó a la agencia en contrato de confidencialidad para que no se revelara la información y aquella noche estaban por conocer al prometedor dueño.
El conductor de aquel coche no salió como todos esperaban, en su lugar apareció su copiloto, un chico de chaqueta negra, 1.85 cm, cuerpo de infarto, cabello platinado, una sonrisa que hizo mojarse a más de una. Al abrir la puerta murciélago del impresionante auto se pudo apreciar unos asientos neg