El Secreto del CEO
‒ Segurísima, descuide
Brenda aseguró la silla al pequeño ascensor preparado para ese tipo de situaciones, para que Mateo pudiera subir al yate, y ella lo hizo por la rampa. Una vez arriba, lo desancló y siguió conduciendo su silla por todo el yate, donde se fueron presentando con la tripulación, la cual era muy escasa, solo el capitán y el primer oficial, una cocinera, una mucama y un hombre de mantenimiento, nada más. Ellos no se iban a alejar de la costa, así que no necesitaban muchas más precauciones, pues ante cualquier incidente en 5 minutos estarían en tierra. Pocos minutos después de embarcar, zarparon para rodear las hermosas costas de Grecia. Mateo tenía la esperanza de lograr que