Cazador
Brandon se inclinó hacia su computadora, como para no perderse ningún ángulo de las tres cámaras filmando mi respuesta.
Volví a menear la cabeza sonriendo. —No, ni un poco. Me daban ganas de abofetearlo cada cinco minutos. Pero ya sabes, esos pómulos. Imagínate que cuando finalmente le di una bofetada, los dedos me dolieron tres días. —Reímos por lo bajo—. O sea, sí, me gustaba, por supuesto. Todos sabemos que es muy atractivo, ¿no? —Ricky tuvo que darme la razón, incómodo—. Pero nada más. En ese momento, estaba tan preocupada por liberar a Kujo, que no me quedaba cabeza ni corazón para nada más.
Brandon giró, extendiendo los brazos para señalarme con ambas manos, y enfrentó a sus amigos par