ENTRE EL AMOR Y EL ODIO
– Concluye dándole un suave beso en la cabeza y apretándola aún más en su abrazo.
– Merecí sentir el dolor de cada palabra que pronunciaste, mis lágrimas no borraron nada de lo que hice, ni el dolor que causé. También me hundí en el dolor y la oscuridad, te lastimé con palabras crueles, así que sí, hay algo que perdonar, incluso si no lo merezco. Por favor, perdóname. – Suplica, con voz cargada de dolor y remordimiento.