Sin Salvación
Cazador de Floresla esposa ignoradaél me vio brillar sin élel tío de mi esposola ficción me convirtió en su esposa
Sus piernas largas y descubiertas llamaban la atención de todos, y sus rasgos perfectamente definidos dejaban a todos boquiabiertos.
—¡Carajo, Marcos! ¿No estabas casado? ¿Y esta es tu esposa? ¡Es una auténtica belleza adinerada!
—¡Sí! No es de extrañar que cada vez que nos reunías, nunca traías a tu esposa. ¡Resulta que es una belleza así!
—¡Jaja! Si yo tuviera la suerte de casarme con una mujer así, también la escondería.
Clara hablaba fuerte. Mis compañeros, naturalmente, la oyeron y no pudieron evitar exclamar entre envidia, bromeando a mi costa.