Destino o Casualidad
¿Cuántas veces la había soñado desde que la vio por primera vez? Cientos. Aun recordaba esos meses que ahora parecían tan lejanos, luego de que la vio en el restaurante y después, cuando lo salvo en el puente, esas jades que tenía por ojos, cada vez que se sumía en un sueño reparador aparecían ante él, hipnotizantes, cargadas de dolor y soledad, pero también brillando esperanzadas de que todo podía ser mejor, luego, hacia presencia su boca, tan grande y carnosa, tan apetecible que lo único que le quedaba por hacer era despertar en medio de la negrura de la noche, agitado, excitado, por solo ver sus ojos y sus labios. Hasta que la casualidad toco a su puerta, ¿Cómo negarse a ella? Cuando le e