El juego del destino
— Preguntó llena de temor y ansiedad.
— Ella es… mi destino, así como Dom era el tuyo… — Bajando la voz mientras Istok trataba de comprender sin llegar a lograrlo.
— Dime lo que sabes, niñita — La mujer explotó del otro lado.
— Sé que los Kóvach están marcados por una fuerza que, en mi opinión, es más una maldición que cualquier otra cosa, sé nos encontramos en todas las vidas, y que lo que suceda depende de un trauma personal que cada uno debe enfrentar, en mi caso, ¡Damon no confía, jamás!