Ironias del destino
El destino: muchos decían que no estaba escrito, que cada quien lo labraba de acuerdo a las decisiones que tomaba, pero de algo estaba segura Samantha, la vida terminaba un día y había que vivirla al máximo, porque nadie sabía cuándo se iba, por eso cada decisión importaba, sin tomar en cuenta lo que lo que se creyera del destino; las ironías que tenía la vida eran impredecibles, pero si se estaba preparado, se podía salir adelante sin dejar que te consumieran las adversidades.
Samantha y Robert siguen saliendo juntos, conociéndose, quizás muy pronto dieran la sorpresa a todos de estar uniéndose en matrimonio, verían que les deparaba aquella decisión en sus vidas, mientras disfrutaban el dí