Rechazada: La Luna del alfa supremo
Kael cayó al suelo, inmóvil, sin vida, los ojos amarillos opacos perdiendo todo su brillo en cuestión de instantes.
River se volvió hacia su luna, caminando con pasos pesados y monstruosos hasta ella, llevando como un regalo retorcido el corazón bañado en sangre negra, que solo dejó de latir cuando llegó a las manos de Lyra.
— Tu alfa… —comenzó ella, y luego alzó la mano para que todos vieran el corazón—. ¡Está muerto!
Un silencio absoluto se apoderó del patio. Ni las omegas lloraban, ni los soldados respiraban.