El amor, no es un dólar
¡acepto!
Respondí sin saber el calvario que vendría...abrazándome con fuerza a su pecho sintiendo que mi vida era perfecta.
Al principio todo fue hermoso, cine, cenas románticas, mil detalles cada día, palabras dulces y gestos amables que solo me hacían amarlo cada día más y más...éramos el centro de atención de todos en la universidad, nos llamaban "la pareja perfecta" y yo realmente creía que lo éramos, él era perfecto...siempre amable, siempre amoroso, me protegía de miradas incomodas que los compañeros varones me regalaban y, preocupado siempre por mí, me decía que solamente hablara con nuestros amigos de siempre...¡Y es que me amaba tanto que no quería que yo corriera algún peligro!...e