Negocios del Alma
Ilya, aún fascinado y a la vez intimidado, comprendió en silencio lo que había ocurrido: había sido atraído a la telaraña de la Reina, y allí, su destino no dependía de él.
El mediodía continuaba en el Hipódromo, pero dentro de aquel palco privado, la verdadera carrera ya había terminado. Y Alexandra Morgan era la indiscutible ganadora.
— ¿Quiere jugar a un juego conmigo Señor Petrov? Si usted gana, dejo que Morgan Enterprises le ceda la corona a su Empresa, después de todo es aquello lo que usted esta buscándo y se sostiene y ataca a mi Empresa por ser de Inglaterra, pero ahora vamos a otro punto, señor Petrov, si yo gano usted deberá de hacer algo que yo deseo.