Por favor... No te enamores.
—ese mismo era su error, preguntar en qué se había equivocado, mejor dicho, quería saber si Dylan sabía que se había equivocado, Darío debía de saber luego de 10 años de trabajar para este hombre, que a un Bach no se le escapa nada.
—Todos en esta vida cometemos errores Darío, yo mismo he cometido muchísimos, lo bueno de cometer errores es aprender, y repararlos mientras aún hay tiempo.—Dylan disfrutó ver cómo la nuez de Adán de Darío se movía inquieta, se notaba que le costaba así sea tragar su propia saliva, y Dylan solo podía pensar que, por su bien, le convenía hacer lo correcto, o esa noche tragaría algo más que saliva, quizás sus dientes y su lengua, o quizás simplemente le arrancara l