Ese hombre no es tuyo
No mire mi camino y choque mi carrito de compras con el de alguien, y bueno, se cayeron algunas cosas del estante a mis ingredientes, rompiendo los huevos.
—Discúlpame —escucho que dice el hombre.
—No te preocupes… —Lo miro y le doy media sonrisa, aunque quedó hechizada.
Wouh, jamás me había sentido tan atraída por otro hombre que no fuera mi esposo. Él era muy alta y de brazos gruesos, se veía ancho y grande, y su rostro, algo barbudo con bigote, cejas pobladas y negra, cabello negro y un corte que lo hacía ver, oh Dios, unos ojos cafés claros y una nariz perfilada, sus labios, labios finos pero carnosos y una piel de color intermedio, pero no llegaba a ser café con leche.