Dos alfas enormes para la omega
—Vete, su reina no los protegerá de mi alfa —le advierte el lobo en posición para dispararle.
No le hacían mucho daño, pero los ralentizaba y era lo que Alaric, que se confiaran y pensaran que ellos eran más inteligentes.
—Tu sangre huele a chocolate —dijo el vampiro ignorando lo que el guardia había dicho.
«Neutralizado el enemigo por el este, m señor» le llega un enlace.
«Muy bien, aquí tenemos cuatro hostiles por precaución vengan, pero no todos» les avisé.