Vendida al Misterioso Multimillonario
Respiro hondo e intento que mi estómago se calme mientras enfoco nuevamente la vista, esta vez lo hago despacio.
No estoy en el viejo sillón de mi habitación, ni el mi jardín de mis padres. Me encuentro recostada sobre una cama colosal, envuelta en sábanas de seda gris oscuro tan suaves que parecen irreales. Parpadeo un par de veces, intentando que mi vista borrosa se estabilice, y recorro el lugar. Es una habitación gigantesca, con un diseño digno de un dios nocturno, elegante y aburrida. Paredes de tonos oscuros, muebles de madera fina y un ventanal enorme que muestra un paisaje que no reconozco.
El pánico se dispara en mi pecho, acelerando los latidos de mi corazón. ¿Dónde estoy? ¿Qué me