LA PREDESTINADA DEL ALFA REY
Y él… cedió.
Besó cada cicatriz como si pudiera borrar el dolor. Como si pudiera sanar lo imposible. La expresión de Arabella no ocultaba lo que quería. En ese momento, todo pareció detenerse en el tiempo. No se sabe si fue porque Lucian siempre prestaba mucha atención a los detalles, pero después de besar cada cicatriz, ella lo besó, con esos labios carnosos, con una suavidad que… Lucian intentó de todo para no parecer excitado, pero Arabella lo sabía. Él intentó olvidar y disimular lo ocurrido, pero ella continuó con la provocación y llegaron hasta el final.
Ahora, sentado en su trono, Lucian sentía las manos temblorosas mientras las voces del pasado susurraban por los rincones del salón c