Sin rencor
Siempre hablaba con coraje, algo pasajero, pero…
Para Dayana no era tan sorprendente. Muchas veces los oía hablar de chicas. Además, no fue como Aquiles creía - al final, los dos tuvimos la culpa - lo interrumpió - yo también tenía coraje y no quise detenerlo. Es mi castigo - dijo la última oración, totalmente arrepentida.
-Estoy seguro que no te dejará sola en esto - agregó - lo conozco, después de todo, no es tan desgraciado.