ATRÁPAME SI PUEDES
El todopoderoso Adán dicta su decreto y se supone que debo vivir con él, incluso cuando mi idea podría generar miles de millones para la empresa que no quiere entregar porque le preocupa tanto su éxito.
Mira, yo tomo las decisiones. Soy la directora ejecutiva.
Lucia sintió como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago. "Me lo has recordado todos los días desde que asumiste el mando".
"Bien. Porque no quiero volver a hablar de esto nunca más. Y tampoco quiero que vuelvas a hablar con Javier Hernández nunca más". Empezó a caminar por el pasillo, pero se dio la vuelta y retrocedió, levantando un dedo en el aire como si acabara de tener una idea genial. "De hecho, te lo prohíbo".