EL CALOR DEL ORIENTE
Es por ello que el día de hoy, le permitiré a nuestra Soberana, que sea precisamente ella quién nos explique- le hace una señal, para que ella se acerque hasta donde él está.
Isabella se ve radiante, luce un hermoso caftán morado con tonalidades violetas y detalles dorados. Se ve increíblemente hermosa, con su larga cabellera rubia, con esas tonalidades rojizas y naranjas tan peculiares, que la distinguen de todas las rubias que Zabdiel, había conocido, es como si llevase el sol de Norusakistan sobre su cabeza. A pesar de los golpes que Zahra, le había propinado, todo había salido muy bien y el embarazo seguía su curso, aunque aún no se notara.