Rechazada por los alphas, reclamada por el Rey.
Tienes una corona que reclamar al despertar, y yo tengo un reino que poner a tus pies.
Astraea cerró los ojos, dejando que el latido del corazón del Rey la arrastrara hacia un descanso profundo. En las sombras de la Ciudadela, los enemigos empezaban a moverse, y en el Consejo de Lobos, alguien cercano al trono ya estaba trazando el plan para su destrucción. Pero esa noche, la Reina Híbrida durmió en paz, sabiendo que el vacío se había ido para siempre, reemplazado por el fuego de una segunda oportunidad que ni la muerte misma podría apagar. El romance que los unía era ahora la base de un imperio, y el erotismo de su unión era el sello de un destino que apenas comenzaba a revelarse en toda su