Mi Cara
Rituparna Daroliaahora eres miachicaama de casami corazón es una carta sin leer
—Marcus.
Era el susurro más dulce; él se bebió un buen trago de un solo golpe para ahuyentar aquella voz. El whisky le quemaba, pero no servía de nada. Seguía pensando en ella. Sabía que era una obsesión inútil, ya que ella no correspondía a sus sentimientos. Ella no quería un romance pasajero ni sin compromisos con él. Para ella, él era simplemente su empleador, nada más. Ese pensamiento lo inquietaba, y seguía bebiendo para calmar la soledad de su corazón. Por supuesto, no funcionaba. Estaba harto de esa vida solitaria. ¡La necesitaba!