EL PRECIO DE AMAR
Luego, cuando la situación se volvió segura, le compré una casa en la ciudad.
En ese momento, tú pasabas por un mal momento porque no podías embarazarte. Yo… vi en Sofía una chance. Le planteé algo terrible: ser madre de alquiler. Ella necesitaba con urgencia dinero; su madre estaba enferma y necesitaba un tratamiento caro. A cambio de una buena cantidad, aceptó. Le prometí que la cuidaría, que no le faltaría nada, y que cuando el bebé naciera, tú lo criarías.
Firmamos un acuerdo. Todo estaba claro: ella entregaría al bebé y recibiría el dinero. Nunca podría reclamar nada más.