SI POR CONTRATO, AMOR INESPERADO
Ayudame vos.
Sofía se detuvo a medio paso, congelada.
—¿Yo?
—Sí. Sos mi esposa, ¿no? Además de que la vergüenza, ya lo has visto, ya lo tocaste, ya lo sentiste.
—¡No! ¡Sí! O sea, legalmente sí, pero eso no significa que tenga que...! Naven, eres un imbécil, nadie ha preguntado esos detalles.
— Ya no diré nada, pero ¿No piensas sacar a tu esposo herido al baño? Bueno, entonces, que entre la prensa y vea que me ahogué en mi propia vejiga.