COMPRADA POR EL MAFIOSO
Vittorio abrió lentamente su chaqueta, sacó su pistola dorada y la acercó al rostro de su tío.
— Te he dado un regalo, tío. Un regalo que refleja tu verdadero ser.
Matteo intentó hablar, pero su voz era débil y temblorosa.
— Esto no es... estricnina...
— Oh, no. Ni cianuro, ni brodifacum, mucho menos amatoxina. — Dijo Vittorio tranquilamente mientras tomaba la copa de las manos de Matteo, quien gimió de dolor al tacto — Esto es un producto nuevo que me enviaron los colombianos. Dijeron que se encuentra en la piel de una rana naranja, algo así. Ataca tu cuerpo, volviéndolo frágil y sensible... tan sensible que un simple toque causa la misma intensidad de dolor que una bala atravesando tu cuer