Príncipe Brutal #1
—murmuro, llevando la palma a mi pecho.
Es una sensación rara. Como si un presagio viscoso se me colara por los poros, no es ansiedad. Es… advertencia. Y justo entonces, como si fuera la manifestación humana de todos mis presentimientos, Kabil aparece en la penumbra del salón.
—¿Qué m****a te pasa? —su voz me atraviesa, seca, áspera, tan familiar como un latido errante.