Un acuerdo con el destino
El silencio es opresivo.
Al principio cree que solo es su ansiedad, pero a los pocos minutos, su respiración se vuelve irregular. Intenta mover las manos, pero las cuerdas le han cortado la circulación. El bebé dentro de su vientre se mueve con brusquedad, como si también sintiera el peligro.
—No… —susurra apenas—. No, por favor…
Sus pensamientos se vuelven lentos. Siente un olor extraño, metálico, como a gas o a algún químico. La cabeza le da vueltas y sus ojos se nublan. Trata de mover las piernas, pero no responde.