Encadenados por el destino
En los últimos tres meses, probablemente por su interacción y la aparición de su hija, Brina había comenzado a recordar.
Al principio eran flashes sobre ella y Brianna, o sobre su reencuentro, la frustración y la ansiedad, pero poco a poco comenzaban a volverse escenas enteras, emociones bien estructuradas, pensamientos complejos.
Y, sin embargo, ella no había dejado de sonreírle en ningún momento.
¿Cómo podía ser tan afortunado?
Respiró hondo y se levantó, se dio un cuarto de vuelta y la abrazó.