Kalila, eclipse de Luna.
— dioses, me derretiré.
— Claro que no Ukara. — mi voz es suave ante él, porque es la mezcla de Kalila y mía. — Tu… me liberaste, tu conexión con Kalila y lo que me atrae de ti, nos hizo compartir cuerpo al hacer el amor, fue muy distinto a lo que ha sucedido con Nahuel, o Ikigaí y Nuriel, ambas fuimos una en ese momento, pero luego, algo me arrastró. — ahora todos me ven con ansiedad, y no es para menos, incluso yo me asuste. — Era como el cabello de Ikigaí aquella vez, pero en vez de ser una luz azul, era oro y plata… eran los brazos de los dioses pidiendo mi presencia. — incluso ahora mi piel se eriza. — Me llevaron de regreso a ese lugar oscuro, donde ya tantas veces he estado, solo que