El Velo de la Venganza
Me vi obligada a alzar la cabeza, y mis ojos se cruzaron con los suyos, llenos de intención asesina.
—¿Qué truco está jugando ahora Rafael?
El ahogo me envolvía, pero sabía que esta era mi única oportunidad.
No podía suplicar. Eso solo haría que me despreciara más.
Reuniendo todas mis fuerzas, logré sacar algunas palabras rotas desde mi garganta:
—Señor... Cruz...
—Tus piernas...
—Ya se recuperaron... ¿hace medio año, no?
Apenas terminé de hablar, sentí con claridad un espasmo en la mano que me estrangulaba.