Reconquistando a mi ex esposa
Fue una noche infinitamente dulce, sensual, amándose y disfrutando de sus cuerpos en unión de sus almas.
Al día siguiente el estridente ruido del teléfono despertó a Manuela, aunque no lo atendió, ni siquiera lo miro. Busco a Diego tanteando con el brazo y no estaba. Se estiró, no necesitó mirar el reloj para saber la hora, era tarde y se sentó en la cama, hoy estaba dispuesta a hacer algo, no se quedaría allí acostada. Al sentarse en la cama observo una rosa roja en la mesita de noche. Era una rosa del jardín, la tomo y aspiro su aroma, definitivamente este hombre estaba actuando muy romántico.
Se levantó, viendo las noticias en la televisión, se colocó unos pantalones negros con una camise