Espinas y Rosas
La rubia lo miro con desprecio, conocia a los de su calaña y a todos los hombres que estaban en el salon, todos eran iguales, siempre amenazandola para no decir algo, pero ya que estaba acostumbrada, solo asintio y salio del lugar, sabia que hablar cuando no se lo pedian solo traeria graves consecuencias.
Cuando la rubia se fue de la habitacion, Elias levanto a Rose del suelo y la llevo hasta un sofa de cuero, donde quiso revisar la herida de su mano, pero Rose instintivamente la aparto, no queria que la tocara, si ya se habia atrevido a drogarla no sabia que otra cosa podia hacer en su contra.