Un lobo solitario
Cerré los ojos y grité cuando saltó sobre mí, pero me quedé esperando el golpe, abrí los ojos al escuchar el golpe de su cuerpo cayendo al piso y sobre él, un hermoso y gigante lobo plateado.
Fue una lucha espeluznante, los gruñidos y los golpes eran terribles, rodaban por el piso y azotaban contra los árboles, pronto la sangre brotó y fue cuando asimilé, que el lobo plateado, era Liam, y sentí un profundo miedo de perderlo.
Un chillido agudo salió del hocico de la bestia y quedó tendido en el suelo, sin moverse, totalmente desgarrado y con una mordida en la yugular, su cuerpo se fue transformando, en el hombre que alguna vez fue.