Troy
—preguntó la secretaria de cabello rubio cuando vio salir del ascensor a los tres empresarios.
—Buscamos a Darío —contestó quien parecía guiar a sus otros dos compañeros, un hombre alto, de tez morena y cuerpo robusto—. Mi nombre es Diomedes Peña.
—Lo lamento, señores, pero el señor Darío no se encuentra —dijo la secretaria de cabello castaño.
—¿Puedes llamarlo, primor? —dijo el segundo de los empresarios que salieron del ascensor, Mauricio Menón, la comidilla de la prensa y los influencers en las últimas cuarenta horas.