Destinados
BRYCE
Tiro una bola perfecta y con ello gano el juego, Rupert, mi mejor amigo, niega con la cabeza, observando conmigo, el dulce sabor de la victoria, recoge el dinero y nos dirigimos hacia la barra, donde pide dos tragos dobles.
—La chica de la mesa cinco, no deja de lanzarte las bragas —me comenta entre risas.
Con cero discreción, porque me considero un hombre directo, volteo hacia su dirección, notando como una morena de ojos grises, me sonríe con coquetería, levanto mi trago en dirección suya y le devuelvo el gesto, luego me giro dándole la espalda.
—Eres un cojonudo —espeta Rupert con diversión—. Deberías disfrutar estas dos semanas que tienes de soltería.