SOMBRAS DE LUJURIA LA OBSESIÓN DEL CAPO
El vestido negro que me prestaron se adhería a mis curvas como una segunda piel, y mis tacones altos me hacían sentir vulnerable, como una presa en un bosque de lobos.
La mafia italiana no era un secreto en Roma; eran las sombras que controlaban todo, desde los puertos hasta los políticos. Y yo, Isabella Moretti, estaba allí para servir de adorno, una dama de compañía contratada por Vittorio Russo, el consejero de la familia Salvatore.