Sangre Azul
Y así, su marido se pone manos a la obra, con la brutalidad y el asco estampados en su rostro, agarra a la joven por los brazos y la arrastra hasta la puerta de entrada de la pequeña casa de madera.
- ¡Para! ¿Quién te crees que eres? ¡Suelta a la chica! ¡Está conmigo! - Cintia intenta detener a su yerno.
- ¡Cállate, vieja, que te voy a llevar a la residencia de ancianos! - Carla lo determina y le da la espalda a su madre.
Bloodstain no emite ningún sonido, su corazón está triste, pero una vez humillada y recibiendo miradas de asco sobre ella.