Novels
Short Stories

Genres

Romance×
All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

49
Egoísta×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
POV masculino
Primer Amor
Psicópata
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
Doble Reencarnación
Mujer Casada Joven
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
La más Popular
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Doctor/a
Diosa/Idol
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Vecindario
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
18+
Drama Familiar
Seducción
Despertar
Encuentro Amoroso
Liarse con alguien
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Diferencia de Edad
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
Romance Amargo×
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Romance Amargo Romance Short Stories & Egoísta Novels

Discover a collection of engaging Romance Amargo Romance short stories featuring Egoísta, with compelling plots and immersive storytelling. Perfect for readers seeking one-hour short stories and quick, immersive reads online.
Accidente y Boda Exprés con el CEO - Romance novels & stories
Ana Larrea
De camino a ver a mi novio, que seguía haciendo horas extras, sufrí un fuerte accidente de tránsito. Lo llamé decenas de veces, pidiéndole ayuda, pero no respondió ni una sola vez. A lo lejos, el edificio de su empresa seguía iluminado, con las luces encendidas, como si nada hubiera pasado, y la desesperación terminó por devorarme. Cuando desperté en el hospital, vi una publicación de una subordinada suya: “¿Qué hacer cuando tu jefe te regaña en plena madrugada?” La imagen mostraba el reflejo de ambos en el vidrio de una puerta. La cercanía entre ellos era tan evidente que claramente había cruzado los límites de una relación laboral normal. Sin darme por vencida, volví a llamar a Alfonso González. Esta vez, por fin contestó. Con la voz quebrada, apenas logré decir: —Alfonso, tuve un accidente de auto. —Paula, ando ocupado —respondió con frialdad—. Haré que mi asistente se encargue, ¿de acuerdo? Sé buena, ¿sí? Cuando termine este viaje de trabajo, regresaré para acompañarte. Intenté seguir hablando, pero su grito interrumpió todo: —¡Bárbara! ¿Te vas con una sola maleta? ¿Y entonces por qué traes tres? ¿Piensas irte de vacaciones o qué? Bárbara Garza era la nueva pasante que Alfonso acababa de contratar. Miré el teléfono. La llamada ya se había cortado, y las lágrimas ya estaban secas en el rostro. Luego marqué otro número: —Acepto el matrimonio arreglado.
Casada de nuevo, él enloqueció - Romance novels & stories
Frimontaña
Mi padre me obligó a elegir a uno de los dos hermanos de la familia López para casarme. Elegí a Alejandro López. Solo porque llevaba trece años enamorada de él en silencio. Pero el día de nuestra boda, su hermanastra Paloma se arrojó desde la azotea del hotel. Dejó una carta escrita con sangre, deseándonos amor eterno y una vida juntos. Entonces lo entendí: llevaban años amándose en secreto. Alejandro perdió el control en plena boda y anunció que renunciaba al mundo. Yo me quedé sola, sin rumbo. De por vida, expió sus culpas ante la placa conmemorativa de su hermanastra. Lo odié por engañarme; no pedí el divorcio y nos torturamos. Hasta que un secuestro lo cambió todo. Para salvarme, Alejandro murió junto a los secuestradores. Antes de morir, me miró y dijo: —Isabela, fue mi culpa haberte ocultado la verdad. —Pero dos vidas, la mía y la de mi hermana, ¿no bastan para saldar esta deuda? —En la próxima vida, no me elijas. Cuando abrí los ojos de nuevo, había vuelto al día en que mi padre me pidió escoger esposo. Esta vez, sin dudarlo, elegí al hermano mayor de Alejandro: Ramiro.
Me Casé con el "Bicho Raro" - Romance novels & stories
Zakira
Mis padres hicieron que Dana y yo lo resolviéramos con piedra, papel o tijera. La perdedora debía casarse con el heredero de los Baillieu, el llamado "bicho raro". Gané yo. Luego le di la vuelta a la situación. —Genial. Yo me quedo con Blake. Dana puede tener el imperio. ¿La vida anterior? Estaba locamente enamorada de Michael, el niño mimado adoptado por papá. Elegí la empresa, me quedé en la empresa y le endosé a Dana con Blake Baillieu. Fue un gran error. En seis meses, Dana ya murió, destrozada por aquel matrimonio. Justo antes de morir, me envió un mensaje, culpándome a mí. Decía que yo había perdido el juego y había roto el trato, endilgándole a Blake. ¿Y Michael? Se volvió completamente loco. Resulta que él y Dana habían estado saliendo a escondidas durante años. Me arrastró a la parte trasera de la finca de los Baillieu y obligó a una docena de hombres con discapacidad intelectual a violarme. —¡Si no fuera por tu crueldad, Dana seguiría viva! ¡Pagarás por todo lo que ella sufrió! Yo estaba embarazada de más de ocho meses, casi a punto de dar a luz. Le supliqué que parara. Le rogué por la vida de mi bebé. A él no le importó. Siguió ordenándoles que tomaran turnos. Incluso cuando rompió fuente, él solo observaba. Mi bebé y yo morimos aquella noche. ¿Ahora? Volví. Y esta vez, reescribí la historia. Primer paso: casarme con Blake.
Último deseo: Todos juntos - Romance novels & stories
Wild Wheat
El día que mi hermana gemela, Alexia Cavanaugh, y yo cumplimos veintidós años, me desplomo y descubro que tengo cáncer en etapa avanzada. Ignorando el consejo del médico de ser ingresada, salgo del hospital. Todo lo que quiero es pasar un último cumpleaños con mi familia sin una sola preocupación. Pero cuando llego a la fiesta, un mesero me detiene en la puerta y me dice que el lugar ha sido reservado exclusivamente para Alexia. No se permite la entrada a personas ajenas. A través del cristal, observo cómo mi hermano sostiene un pastel y mi padre le coloca un gorro de cumpleaños en la cabeza a Alexia. Incluso mi novio está allí, sonriendo mientras Alexia pide un deseo. Me quedo allí durante media hora, apretando mi teléfono, hasta que mi novio finalmente responde mi llamada. —Estuve en el hospital. Yo... Él me interrumpe. —Ophelia, siempre has estado sana. Hoy es el cumpleaños de Lexi. Deberíamos hablar más tarde. ¿Acaso hoy no es también mi cumpleaños? Mi madre murió al darme a luz. El médico explicó más tarde que yo privé a Alexia de nutrientes antes de nacer, lo que la dejó frágil desde el principio. Y así, sin más, todos decidieron que yo siempre debía hacerme a un lado por mi gemela, que nació cinco minutos antes que yo. Hago una bola con el informe de mi diagnóstico de cáncer y lo arrojo a la basura. He terminado de dejar que su favoritismo me lastime. Nunca he recibido su amor de todos modos, así que elijo irme para siempre.
Su Confesión, Nadie Más Escucha - Romance novels & stories
Burbuja de Yogur
El día de mi cumpleaños, en la fiesta, mi esposo David Herrera apareció de repente con mi hermana adoptiva y su hijo. Al prepararnos para salir, él, con total naturalidad, colocó a mi hermana adoptiva en el asiento del copiloto y luego me dijo: —Los niños se marean fácil, atrás hay demasiadas cosas, tú estás bien y puedes ir en autobús. Mis amigas no hicieron más que asentir: —Eres la hermana mayor, cuidar del hijo de tu hermana es lo que toca. Cuatro autos, y ningún lugar para mí, la protagonista. Me subí al autobús con el corazón resentido y vi en el chat del grupo de paseo a David y Ana Blanco interactuando de manera demasiado cercana. Incluso hablaban de cosas que yo desconocía por completo. Cuando abrí el nuevo video que me habían enviado, en la mesa que habían preparado para mí solo quedaban sobras. Hasta el pastel de cumpleaños que había cuidado con esmero, David se lo dio a Ana y su hija como postre. Alguien no pudo soportarlo y le preguntó si eso no estaba mal. David, limpiando cuidadosamente la boca de Ana, ni siquiera levantó la cabeza: —Somos familia, Brittany Moreno no se va a enojar. En ese instante, nuestro matrimonio de siete años llegó a su fin.
Renací: esta vez no seré su prometida - Romance novels & stories
Lucía Monteverde
Después de renacer, hice todo lo posible por evitar cualquier cruce con Sebastián Luján. Él se inscribió en la universidad más prestigiosa del país. Yo elegí irme a estudiar en el extranjero . Cuando viajó hasta Grandoria para buscarme, me fui todavía más lejos, acepté trabajos como reportera en zonas de conflicto. Años después, regresé a mi país tomada de la mano del hombre que amaba, para celebrar nuestra boda. Sebastián fue detenido en la entrada del lugar, sus ojos estaban enrojecidos, y sólo decía: —¿Por qué… por qué dejaste de amarme?
Él se hizo el muerto, y yo lo hice realidad - Romance novels & stories
Puñito Feroz
Tres meses después de que mi esposo, Josiah Erikson, desapareciera en un accidente de esquí, lo vi en un bar. Él reía a carcajada limpia, con un brazo envuelto naturalmente alrededor de los hombros de su «mejor amiga», Mónica Jones. —Menos mal que se les ocurrió esta idea. Casi había olvidado cómo se siente la libertad. Uno tras otro, sus amigos chocan sus copas con él y le preguntan cuándo planea reaparecer. Bajó la mirada y lo pensó antes de decir: —En una semana. Apareceré cuando ella se haya vuelto completamente loca buscándome. De pie entre las sombras, lo vi saborear su libertad, y entonces llamé a mi amiga que trabaja en la oficina estatal de registros civiles.
Si No Puedo Retenerte - Romance novels & stories
Doña Lluvia
Mi esposo, comandante del batallón, me prometió que solo acompañaría noventa y nueve veces a su “amor de juventud”, Paula Ferrer, cuando su depresión se descontrolara. Pero cuando terminé de contar las noventa y nueve veces, lo vi abrazándola, él la sostenía fuertemente entre sus brazos. Después de eso, dejé de llorar y de intentar detenerlo cada vez que iba a buscarla. Solo le pedí un amuleto de protección como regalo para el hijo que estaba por nacer. Cuando mencioné al bebé, su expresión se suavizó un poco, era suave y tierna. —Espérame, volveré e iré contigo al hospital para el control prenatal. Yo solo asentí obediente. No le dije que, diez días atrás, ya había presentado la solicitud de divorcio en el registro civil. Ahora, estamos divorciados.
Tras el divorcio, los gemelos se arrepintieron - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Mi mejor amiga y yo nos casamos el mismo día con los hermanos Alcázar. Por coincidencia, incluso quedamos embarazadas al mismo tiempo. Yo me casé con el hermano mayor, un reconocido psicólogo; ella, con su hermano menor, un prodigio de la medicina. Debido a las molestias del embarazo, Sebastián decidió manejar y llevarme para realizarme un chequeo prenatal. Pero a mitad del camino, una sola llamada de su ex, la mujer que nunca superó, bastó para que cambiara de rumbo y me dejara atrás. Llorando, me aferré a su brazo. —Sebastián, te lo suplico… afuera está lloviendo a cántaros. ¿Puedes llevarme primero al hospital? Él apartó mi mano con impaciencia. —Ella se cortó la muñeca. ¡Podría morir! ¿Puedes dejar de ser tan inmadura? Tengo que ir a vendarla. Tú puedes ir sola al hospital. La lluvia caía como si el cielo se estuviera rompiendo. Y Sebastián me dejó sola en plena carretera. No tuve más opción que llamar a mi mejor amiga para que viniera por mí. Nunca imaginamos que, en el camino, un enorme camión de carga se lanzaría directo contra nosotras. Mientras perdía el conocimiento, la escuché llorando, llamando a su esposo… Pero lo único que recibió fueron reproches. —No inventes tonterías, Elena. Solo porque estoy acompañando a Daniela, ¿ahora vas a mentir sobre un accidente? Al final, fueron unos desconocidos que iban pasando quienes llamaron a la ambulancia. Gracias a ellos, sobrevivimos, pero las dos perdimos a nuestros bebés. Cuando despertamos en el hospital, nos miramos y sonreímos amargamente. —¿Te vas a divorciar? —Sí.
Levántame otra vez y es adiós - Romance novels & stories
Mendoza Yurgen
Mi esposa es piloto. Nos casamos hace tres años, pero desde entonces me ha dejado plantado dieciocho veces cada vez que quedamos para ir a registrar nuestro matrimonio. La primera vez que lo hizo fue cuando su aprendiz hizo su primer vuelo. Yo la esperé todo el día afuera del registro civil. La segunda vez fue cuando, tras recibir una llamada del mismo aprendiz, se dio la vuelta y se fue sin más, dejándome tirado a la orilla de la carretera. Después, cada vez que fijábamos una fecha para registrar nuestro matrimonio, a su aprendiz le pasaba algún tipo de problema, alguna cosa u otra. Al final, decidí dejarla. Pero cuando abordo un vuelo rumbo a Avalonia, ella me persigue hasta allí como si hubiera perdido la cabeza.
Cuando Me Fui, Ella Cayó del Trono - Romance novels & stories
Liliana Pérez Quiroz
Después de que la empresa consiguiera el financiamiento, mi esposa, la presidenta Esther Arreola, estaba a punto de hacer pública nuestra relación. Pero Joel Chávez, su excompañero de la universidad, más joven que ella y recién incorporado a la empresa, subió de repente al escenario y, con una sonrisa arrogante, soltó: —Esther, ¿no crees que me estás consintiendo demasiado al hacer público lo nuestro? Esther ni siquiera lo negó. Al contrario, sonrió y de inmediato metió a Joel en uno de los proyectos clave de la empresa para inflarle el currículum. Al instante, todos los empleados presentes rompieron en aplausos y se deshicieron en elogios, como si de verdad fueran la pareja perfecta. Un colega con el que llevaba años trabajando, al ver que yo no decía nada, incluso se inclinó hacia mí y me susurró: —Felipe, ¿no eras buenísimo para quedar bien con todo el mundo? ¿Qué haces ahí parado? Ve y felicítalos. No armé ningún escándalo ni reclamé nada. Simplemente le deslicé a Joel mi credencial de jefe de proyecto y, con una generosidad fingida, dije: —Solo participar en el proyecto es poca cosa para alguien como tú. Mejor quédate con mi puesto de jefe de proyecto. Considéralo mi regalo por haber hecho pública tu relación con Esther.
Pagué Su Culpa y Ella Me Condenó - Romance novels & stories
Yolanda Castañeda Huerta
Cinco años después de mi muerte, mi esposa, la médica Elba Latapí, quiso volver a endilgarme la culpa de un caso de negligencia médica para encubrir a su primer amor. Con un documento falsificado en la mano, se plantó en mi antiguo departamento, pero solo encontró el lugar cubierto de polvo. Entró en pánico y bajó corriendo a preguntarle a Julio Melgar, el dueño de la tienda de abajo, por mi paradero. Pero él le respondió: —¿Antonio Alcayaga? Murió hace cinco años. La familia de la víctima de aquel caso de negligencia médica lo acorraló ahí y le dio más de diez puñaladas. Elba no le creyó. Estaba convencida de que yo había sobornado al dueño del local y de que él estaba mintiendo para cubrirme. Rodó los ojos, curvó los labios con desprecio y resopló: —¿Así que ahora, solo porque lo suspendieron por dos años, me sale con este teatrito? Dile que, si no aparece en tres días, dejaré de pagar el tratamiento contra el cáncer de su hermana. Después de soltar esas palabras, se fue entre maldiciones y azotó la puerta al salir. El dueño la vio alejarse, negó con la cabeza y dejó escapar un suspiro. —¿Qué hermana? Ella ya murió hace muchísimo tiempo… porque no tenían dinero para costear el tratamiento.
Mi ex novia, su esposa, mi amante - Romance novels & stories
Vera Nova
De la nada, mi novia me soltó que se había hecho un retoque íntimo y que también se había tatuado. Con las mejillas ardiendo, me juró que lo había hecho solo para que yo disfrutara más. Al día siguiente, preparé un caldito casero y fui a su oficina para darle una sorpresa, pero el golpe me lo llevé yo: estaba ahí, muy acaramelada en brazos de Lucas, mi mejor amigo. Lucas le recorría la cintura con la mano y decía con voz ronca: —Qué sumisa me saliste. Te pedí el tatuaje y el retoque y fuiste corriendo a hacértelo. Mi tonto amigo cree que fue para él... ¡qué idiota! Si supiera que te vas a casar conmigo, se caería muerto ahí mismo. Su voz se tornó gélida al responder: —Lo nuestro es solo un matrimonio por conveniencia. Te lo advierto: ni se te ocurra que Marcos se entere de esto, ¿me oyes? Lucas soltó una risita cínica mientras recorría su cuerpo con la mano, bajándola lentamente. —Tranquila, preciosa. Mientras me tengas bien contento, no le buscaré broncas a ese pobre diablo. Detrás de la puerta, sentí cómo se me congelaba la sangre. Apreté el celular con rabia, mientras las palabras de mi jefe sobre la opción de un traslado me daban vueltas en la cabeza. Sin dudarlo más, le envié un mensaje: "Jefe, acepto el puesto. Solicito mi traslado a la sede de Marla para dentro de tres días."
Noventa y nueve veces te perdoné - Romance novels & stories
Simp-pático Inocente
¿Cuánto me llegó a amar mi esposa? En aquel entonces, me pidió noventa y nueve veces que nos casáramos. Fue recién a la centésima cuando su insistencia terminó por conmoverme. El día de nuestra boda, le regalé noventa y nueve vales de reconciliación. Prometimos que, mientras le quedara uno solo, yo nunca me iría de su lado. Tras cinco años de casados, ella canjeaba un vale cada vez que salía a ver a su alma gemela. Al usar el número noventa y siete, ella notó de pronto que algo en mí había cambiado. Ya no había lágrimas ni escenas, ya no le suplicaba que se quedara a mi lado. Una vez, mientras ella perdía la cabeza por atender a su joven y mimado secretario, le pregunté en voz baja: —Si te vas con él, ¿puedo cobrar un vale de reconciliación? Se quedó pasmada un segundo y, extrañamente, cedió: —Está bien. Total, apenas habremos usado unos sesenta. Úsalo si quieres. Asentí y la dejé irse. No se imaginaba que era el noventa y siete. Ni que solo nos separaban dos vales del final.
Me Forzó a Parir y Perdió Todo - Romance novels & stories
Burbuja de Yogur
El día en que Elizabeth Marcial estaba a punto de dar a luz, Agustín Vázquez, mi esposo, me llevó por la fuerza al hospital para inducirme el parto, cuando yo apenas tenía siete meses de embarazo. Me encerró en la sala de partos con el rostro desencajado. —Mónica, el bebé de Elizabeth tiene una enfermedad rara. En cuanto nazca, morirá. El doctor dijo que necesita la sangre del cordón umbilical y unas células madre especiales que solo pueden obtenerse durante el parto para salvarse. Rafael ya murió. Ahora me toca a mí cuidar de ella y de ese niño. La aguja de inducción, de casi diez centímetros, se me clavó sin piedad. Las contracciones me hicieron sudar frío del dolor. —Elizabeth ha estado bien todo el embarazo. ¿Cómo que el bebé tiene una enfermedad rara? Yo, en cambio, he tenido que cuidarme desde el primer día. Si haces que nuestro bebé nazca tres meses antes de tiempo, nos vas a matar a los dos. Agustín frunció apenas el entrecejo y me inmovilizó con fuerza contra la cama. —El doctor ya lo explicó. Solo van a adelantar el parto dos meses. No te va a pasar nada. Al oír los gritos de Elizabeth en la sala de al lado, su mirada se endureció de golpe, como si hubiera llegado a una conclusión. —¿No será que, porque siempre estoy pendiente de Elizabeth, quieres aprovechar esta oportunidad para quitarla de en medio? Ya te dije hace tiempo que la cuido por Rafael. ¿Cómo puedes ser tan cruel? Miré la sangre que no dejaba de brotar y, entre lágrimas, le rogué que tuviera piedad de nuestro bebé. Le dije que, si eso era lo que quería, yo me divorciaría y los dejaría en paz. En los ojos de Agustín no había nada más que fastidio. —No digas tonterías. Soy su padre. ¿Cómo voy a querer hacerle daño? Después de que usaron la sangre del cordón umbilical de mi bebé y las células madre extraídas durante el parto para salvar al hijo de Elizabeth, ella y su hijo quedaron fuera de peligro. Solo entonces Agustín se acordó de venir a vernos. Pero cuando entró en la habitación, sobre la cama solo había dos certificados de defunción: el mío y el de mi bebé.
Le Dio Mi Luna de Miel a Otro - Romance novels & stories
Hugo Rico
Mi esposa, Norma Estévez, presidenta de la compañía, se enteró de que yo le había cedido a Manuel Anaya, su asistente favorito, un proyecto valuado en diez millones de dólares. Creyó que esos tres meses de ley del hielo por fin habían funcionado. Feliz de la vida, fue ella quien me propuso irnos al extranjero de luna de miel. Pero, en cuanto Manuel se enteró, se llenó de celos y armó un escándalo diciendo que iba a renunciar. Norma, que siempre lo consentía, entró en pánico. Después de pasarse tres días y tres noches consintiéndolo, volvió a cancelar nuestra luna de miel con la excusa de un viaje de negocios y le dio a él el otro boleto. Más tarde, me explicó con total indiferencia: —El amor es lo de menos. El trabajo es lo más importante. Como presidenta, debo poner la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposo, deberías entenderlo, ¿no? Miré la publicación que Manuel acababa de subir a sus redes, junto con una foto de ellos dos con las cabezas juntas, haciendo un corazón con los dedos. No dije nada, solo asentí. Norma creyó que me había vuelto más generoso y comprensivo, y pareció quedar muy satisfecha. Incluso aseguró que, cuando regresara al país, me lo compensaría con una luna de miel aún más romántica. Pero ella no sabía que yo ya había presentado mi renuncia. Y tampoco sabía que el acuerdo de divorcio ya llevaba estampada su firma. Entre ella y yo, ya no habría ningún después.
Cuando morí, todos festejaron - Romance novels & stories
Ariana del Sol
Cuando tenía siete meses de embarazo… morí. El culpable de todo fue mi esposo, Leo. Al enterarse de que la sangre de un bebé prematuro podía salvar a mi hermana, Julieta, conspiró con una clínica ilegal para abrir mi vientre y sacarme al niño. Después de extraerle la sangre, se marchó sin mirar atrás, dejando que mi pequeño, nacido antes de tiempo, muriera débil y solo. Después de eso, mis padres solo dijeron: —Le debías esto a Julieta, ya era hora de pagarle. Mientras mi esposo me dijo: —No es que no podamos volver a tener hijos en el futuro. ¿Acaso la vida de un niño vale más que la de Julieta? Destrozada, desesperada y fuera de control, sufrí una hemorragia masiva… y terminé muriendo. Mi alma flotó en el aire mientras veía cómo todos corrían de un lado a otro, ocupados preparando la cirugía de Julieta. Ni siquiera tuvieron tiempo de cambiarme y ponerme ropa limpia. Nadie lloró por mí, nadie perdió la cordura por mi muerte. Y sin sentir el menor remordimiento, me lanzaron dentro de una tumba y luego toda la familia celebró la recuperación de Julieta. Pero cuando volví a abrir los ojos, había regresado tres meses atrás. Justo al día en que toda mi familia me obligó a divorciarme.
Treinta y Tres Bodas, Un Divorcio - Romance novels & stories
Fabiola
Después de casarnos en secreto, cada vez que mi esposa, la abogada Cecilia Castillo, probaba una nueva postura en la cama con su amigo de la infancia, Leonardo Muñoz, me pedía que celebráramos la boda. En tres años, Cecilia ya me había dejado plantado treinta y una veces. La primera vez, murió el perro de Leonardo. Dijo que, para guardar luto, no podíamos celebrar la boda durante tres meses. Con el traje puesto, tuve que disculparme una y otra vez ante todos los familiares y amigos que habían ido a la boda. La segunda vez fue porque a Leonardo le dolía el estómago. Ella salió a comprarle algo para aliviarlo. Después, cada vez que fijábamos una nueva fecha para la boda, Leonardo siempre terminaba teniendo algún problema. Le reclamé, discutí con ella, incluso armé escenas. Pero Cecilia siempre decía: —Leonardo y yo solo nos acostamos. Tú eres mi esposo. No seas tan mezquino. Después de que me anunciara que volvería a faltar a nuestra boda por trigésima segunda vez, por fin me cansé. Deslicé el acuerdo de divorcio hasta dejarlo frente a ella. —Dentro de un mes, quiero que formalicemos el divorcio.
Me Divorcié y Él Aprendió a Rogar - Romance novels & stories
Rosa Sauri
Mi esposo, Joaquín Halabe, y yo éramos dos mentirosos. Él me juró que olvidaría a Carmen Granillo, la mujer que nunca logró superar, pero tenía el celular lleno de fotos de ella. Yo le prometí que jamás lo dejaría, mientras planeaba un futuro sin él. Hace un mes, lo engañé para que firmara los papeles del divorcio. Hoy era el día en que por fin desaparecería de su vida. Faltaban tres horas: ya tenía todas las maletas listas y había comprado un boleto de avión para irme al extranjero. Faltaban dos horas: recorté todas las fotos en las que aparecíamos juntos hasta dejar solo mi imagen en el álbum. Faltaba una hora: coloqué cuidadosamente el acuerdo de divorcio sobre la mesa. Después de diez años amándolo, aquel era el primer día que lo dejaba.
El Amante Oculto en el Sofá - Romance novels & stories
Nicole Roncero
Desde que Margarita López mandó hacer un sofá nuevo, más largo y más ancho de lo normal, empezó a dormir todas las noches en la sala. Cada vez que intentaba convencerla de volver al cuarto para estar a solas, ella me rechazaba diciendo que estaba cansada. Desde la sala siempre me llegaban ruidos ahogados. Ya no pude soportarlo más. El día que dio a luz, apenas la sacaron de la sala de partos y ni siquiera podía incorporarse en la cama, me negué a cargar al bebé y le pedí el divorcio. Con los ojos rojos, me preguntó: —¿Quieres divorciarte de mí solo porque duermo en el sofá todas las noches? Respondí sin dudar: —Sí.
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