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Reconquista Desesperada
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Aventura
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Descubrimiento de una Infidelidad
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Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
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20
Giro Inesperado×
Lahat
Giro Inesperado
Romance Amargo
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De Perdedor a Ganador
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Dulce Romance
Dulce y Doloroso
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Mga Maiikling Kuwento at Nobelang Giro Inesperado Romance Reconquista Desesperada

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Después de sus cien engaños, rompí con él para siempre - Romance nobela & mga-kwento
Flora Arbol
Después de tres años de matrimonio con Ricardo Montenegro, nunca faltaron mujeres a su alrededor. Cada vez que llevaba a una a casa, me regalaba un collar de valor incalculable. En apenas tres años, ya había reunido noventa y nueve collares. Cuando Ricardo me colocó el collar número cien, ya no lloré ni armé escándalos. Porque esta vez, la mujer con la que me fue infiel era mi propia hermana mayor. La misma hermana que desde niña me golpeaba y me insultaba. La persona que más amaba se alió con la que más odiaba para torturarme. En ese momento, se me murió el corazón. Esta vez fui yo quien se acercó a Ricardo y le entregó un contrato de compra de una vivienda. —Con tal de que firmes, te dejo que se revuelquen como quieran. En sus ojos pasó un destello de sorpresa; al final firmó sin pensarlo dos veces. Incluso, por primera vez, besó mi mejilla con ternura. —Cariño, por fin aprendiste a portarte bien. Le abrí personalmente la puerta del carro y lo vi marcharse hacia mi hermana. Cuando el vehículo desapareció por completo, solté un largo suspiro y saqué de debajo de los documentos… el acuerdo de divorcio.
Demasiado tarde para arrepentirte - Romance nobela & mga-kwento
Gabriela Olmedo
La noche anterior a nuestra boda, durante la fiesta, me encontré en internet con la publicación de un reto para parejas: «Si yo no fuera una opción, ¿con quién te gustaría casarte?». Le pregunté sonriendo a mi prometido, Julian Hayes. Él no lo pensó ni un segundo. —Con Vivian —respondió. Esa era mi hermana menor. —¡En serio, Vivian lo entiende como nadie! —intervino mi mejor amiga—. Cada vez que ustedes pelean, se queda despierta toda la noche hablando con él. Mi hermana estiró el brazo y le dio un golpe juguetón en el pecho. —Mejor controla a tu prometido, hermanita; no vaya a ser que se enamore de mí. Toda la mesa se echó a reír. —Solo es una broma. —dijo mi madre, Margaret Bennett, quitándole importancia con la mano—. Además, Vivian nunca se queja como tú; es normal que Julian le tenga cariño. Él me miró. —Era un chiste. ¿Qué, ya no aguantas ni una broma? No contesté. Bajé la mirada hacia el formulario de confirmación que la organizadora de la boda me acababa de enviar. El vestido, el ramo, la música, el menú… Todo se había elegido al gusto de Vivian. De principio a fin, esta boda solo tenía una cosa que me pertenecía: mi nombre como la novia. Sin embargo, ya que no importaba quién fuera la novia, no tenía ningún sentido casarnos.
Un juego reveló la traición de mi esposo - Romance nobela & mga-kwento
Xavier Alegría
En nuestro segundo aniversario, Sebastián Duarte invitó a varios amigos de su tierra a casa para una cena. Después de unas copas, durante un juego, mi mejor amiga, Camila Ferrer, fue la primera en hablar. Lo hizo en guaraní. —Yo sí... pasé toda una noche con uno de los hombres que están aquí, en la cama de su propia novia. Todos alrededor de la mesa estallaron en carcajadas. Sebastián sostuvo su copa con calma y, también en guaraní, respondió con una sonrisa: —Pues yo también... a espaldas de mi novia, me acabé dos cajas de condones con su mejor amiga. Las risas aumentaron todavía más. Camila le dio una patada. —¡Habla más bajo! ¡La tienes sentada justo al lado! Sebastián se volvió hacia mí sonriendo. —Ella es de Santa Lucía. No entiende guaraní. Luego me pellizcó la mejilla con cariño. —¿De qué están hablando? —pregunté en voz baja. —Camila dijo que ya tiene novio y todos se están burlando de ella por eso. Como si nada hubiera pasado, puso un trozo de carne en mi plato. A través de la copa de vino y las luces borrosas, los vi juntos, como si una niebla invisible intentara ocultar la realidad que no quería aceptar. Siempre había creído que Sebastián me conocía bien, pero él nunca imaginó que yo había nacido en Puerto Esmeralda, donde también se hablaba guaraní.
Antes de casarme, desperté - Romance nobela & mga-kwento
Día de Lluvia
Durante el ensayo de la boda, nos pidió por tercera vez que repitiéramos el intercambio de anillos. Mi mejor amiga, Mariana, estaba a mi lado como dama de honor y, con una sonrisa traviesa, dijo: —A ver quién encuentra el anillo. ¿Dónde creen que lo escondí? Mi prometido, Nicolás, sonrió con resignación y empezó a decir dónde creía que podía estar. Yo, empapada en sudor, no podía apartar la vista de la caja vacía. Era otra vez el mismo jueguito de siempre. Cuando éramos niños, Mariana había escondido mi bufanda en el cuarto de calderas y Nicolás se había puesto de su lado, sin decirme una sola palabra. Pasé cuatro horas buscándola y, al final, lo único que encontré fue un pedazo quemado entre las cenizas. Antes del examen de admisión a la universidad, escondió mi credencial en la caseta del perro. Me arrodillé en el suelo para buscarla mientras Mariana me grababa y mandaba el video al grupo de la clase, riéndose de lo desesperada que estaba. Durante años pensé que, si seguía aguantando, algún día terminaría acostumbrándome. Pero ahora por fin lo entendía: ellos nunca iban a saber cuándo parar. —¿Podemos dejar de hacer esto? —pregunté con la voz temblorosa. Nicolás frunció el ceño. —Luci, es solo un juego. —Sí, siempre haces lo mismo. Nos arruinas la diversión —dijo Mariana, molesta. Los dos siguieron riéndose y hablando entre ellos como si yo ni siquiera estuviera ahí. Al poco rato ya estaban decidiendo qué iban a comer esa noche, como si el anillo hubiera dejado de importarles. Los miré un momento y me quité el velo. Ya no quería seguir buscando el anillo. Tampoco quería casarme.
Tras el divorcio, los gemelos se arrepintieron - Romance nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
Mi mejor amiga y yo nos casamos el mismo día con los hermanos Alcázar. Por coincidencia, incluso quedamos embarazadas al mismo tiempo. Yo me casé con el hermano mayor, un reconocido psicólogo; ella, con su hermano menor, un prodigio de la medicina. Debido a las molestias del embarazo, Sebastián decidió manejar y llevarme para realizarme un chequeo prenatal. Pero a mitad del camino, una sola llamada de su ex, la mujer que nunca superó, bastó para que cambiara de rumbo y me dejara atrás. Llorando, me aferré a su brazo. —Sebastián, te lo suplico… afuera está lloviendo a cántaros. ¿Puedes llevarme primero al hospital? Él apartó mi mano con impaciencia. —Ella se cortó la muñeca. ¡Podría morir! ¿Puedes dejar de ser tan inmadura? Tengo que ir a vendarla. Tú puedes ir sola al hospital. La lluvia caía como si el cielo se estuviera rompiendo. Y Sebastián me dejó sola en plena carretera. No tuve más opción que llamar a mi mejor amiga para que viniera por mí. Nunca imaginamos que, en el camino, un enorme camión de carga se lanzaría directo contra nosotras. Mientras perdía el conocimiento, la escuché llorando, llamando a su esposo… Pero lo único que recibió fueron reproches. —No inventes tonterías, Elena. Solo porque estoy acompañando a Daniela, ¿ahora vas a mentir sobre un accidente? Al final, fueron unos desconocidos que iban pasando quienes llamaron a la ambulancia. Gracias a ellos, sobrevivimos, pero las dos perdimos a nuestros bebés. Cuando despertamos en el hospital, nos miramos y sonreímos amargamente. —¿Te vas a divorciar? —Sí.
Me Fui con el Secreto que Él Nunca Supo - Romance nobela & mga-kwento
Apacien
Puse fin a un embarazo antes de que cumpliera tres meses… y él nunca llegó a saberlo. Estaba demasiado ocupado retomando su relación con su ex, aún atrapado en las brasas de un amor pasado. Para que ella se sintiera cómoda, le entregó mi dormitorio principal como si no significara nada. Incluso convirtió lo que debía ser nuestra fiesta de compromiso en una fiesta de bienvenida para ella, dejándome como el hazmerreír de todos. Así que me di la vuelta, destrocé mi vestido de compromiso y acepté casarme con el hombre que mi familia había elegido para mí.
No Quedan Más Perdones - Romance nobela & mga-kwento
Mónica Herrera
Cada vez que mi esposo, Dave Tarrett, se quedaba a dormir en casa de su exnovia, Maggie Gorringe, me regalaba un edificio más. A los dos años de casados, ya tenía 285 propiedades comerciales distribuidas por todo el país. Y eso significaba que Dave me había traicionado 285 veces. Después de recibir la escritura de la propiedad número 286, Maggie me envió otro de sus videos burlones. —¿Y qué importa que Dave te dé dinero? Soy yo quien tiene su corazón y su cuerpo. Tal vez seas una supermodelo famosa en todo el mundo, pero ni siquiera puedes hacer que tu propio esposocomparta la cama contigo. No valía la pena discutir. En vez de eso, le envié el nuevo conjunto de Victoria's Secret de mi desfile más reciente. Cuando Dave se enteró de mi "generosidad", decidió compensarme llevándome a una reunión de la alta sociedad. Durante uno de los juegos de la fiesta, Maggie perdió tres veces seguidas y recibió el reto de lamer crema batida del muslo de un playboy. Maggie tomó una botella de vino, la rompió de un golpe y presionó el vidrio afilado contra su cuello. —¡Dave, no permitiré que me humillen así! Dave, que siempre aparentaba ser frío e indiferente, se puso nervioso de inmediato. Después me miró a mí. Como siempre. —Es solo crema batida —dijo en voz baja—. Hazlo por ella. Te prometo que esta noche me iré a casa contigo. Todos esperaban que armara un escándalo. Pero permanecí serena y acepté sin protestar. Él no sabía que esta era la vez número 287 que me rompía el corazón. Y yo ya estaba cansada de ser su obediente mascota. Cuando terminara de pagar la deuda que tenía con él por haberme salvado la vida, nuestro matrimonio terminaría para siempre.
Mi Matrimonio, Su Lamento. - Romance nobela & mga-kwento
María
Empecé a llamar a mi hermano "señor Quinn" y a mi amigo de la infancia "señor Webb". Ambos fruncieron el ceño con desconcierto y me preguntaron por qué estaba siendo tan formal con ellos. Yo simplemente respondí con una sonrisa apenas perceptible. —Porque creo que preferirían que los relacionaran con Vanessa Quinn. Me reprendieron, acusándome de ser caprichosa: —Vanessa está a punto de casarse con un hombre en coma por tu culpa, y su vida entera se arruinará. La única razón por la que la tratamos tan bien es porque estás en deuda con ella. Sin embargo, lo que ellos no saben es que, esta vez, la persona que se casará con el hombre en coma no es Vanessa. Soy yo: Willow Quinn.
Mi Cuñada Quiso a Mi esposo Una Noche - Romance nobela & mga-kwento
Carmen
La noche de bodas, mi esposo Grey y yo estábamos en la habitación cuando Scarlett, la esposa de su hermano, entró tropezando, completamente borracha, y se le fue encima, abrazándolo sin soltarlo. —Keisha, mi esposo murió tan joven, yo de verdad quiero tener un hijo... —lloraba sin consuelo—. Préstamelo solo por una noche, ¿sí? Entre sollozos, me metió un juguete erótico en la mano. —Tú tranquila, mañana te lo regreso —dijo, hecha un mar de lágrimas—. Si de verdad te sientes muy sola, al menos puedes consolarte con esto. Me quedé helada, sin poder procesar lo que estaba pasando. Miré a Grey, que ya la sujetaba por los hombros con cuidado para que no se cayera. —¿Quieres irte a dormir con ella? —le pregunté, sin poder creerlo, con la voz temblorosa. Grey evitó mi mirada, pero al hablar, la voz le salió atropellada. —No pienses tonterías. Scarlett está borracha, no sabe lo que dice. Voy a llevarla a su cuarto para que descanse. Cuando vi que quería llevársela, me planté justo delante de la puerta y le bloqueé el paso. —Grey, hoy es nuestra noche de bodas —insistí—. ¿En serio te vas a ir con ella? Su expresión se ensombreció al instante y me quitó de en medio de un empujón. —Ya eres mi esposa, así que compórtate. No armes una escena por unos celos tontos. Luego se fue, llevándola en brazos con delicadeza, como si fuera un cristal frágil. Quise correr detrás de ellos y detenerlos, pero al ver en sus ojos esa preocupación tan intensa por ella, de pronto todo me quedó claro. El amor de ese hombre ya no era solo para mí. Y si era así, ¿para qué seguir aferrada a un matrimonio donde el cariño ya se había echado a perder? Era hora de soltar... y marcharme de una vez.
El Elixir que Robó Mi Amor - Romance nobela & mga-kwento
Mariana Luna Viento
Mi prometido era el neurocientífico más brillante del país. Pero su amiga de la infancia, enferma de cáncer terminal y solo tenía un mes de vida, por lo que, para acompañarla en ese último tramo del camino, él me obligó a tomar una dosis experimental de un fármaco que borra la memoria, una creación suya, aún secreta. Durante ese mes en que yo lo olvidé todo, él organizó una boda con su amiga, la llevó de luna de miel, y juntos, prometieron reencontrarse en otra vida, en medio de un campo lleno de flores. Un mes después, bajo una lluvia que calaba hasta los huesos, él cayó de rodillas frente a mí, con los ojos llenos de desesperación y la voz hecha trizas: —La droga solo duraba un mes... ¿Por qué me olvidaste para siempre?
La Falsa Traición, los Años Perdidos - Romance nobela & mga-kwento
MIA
Cuando Samuel Ledesma trajo a su nueva amante a casa por décima octava vez y hicieron el amor frente a mí, yo solo me limité a recoger en silencio la ropa que habían dejado tirada por todo el suelo. Sabía que eso era su venganza. Hace cinco años, sufrió un secuestro y estuvo a punto de morir. A pesar de sus súplicas desesperadas, yo decidí romper con él y marcharme del país. Cinco años después, se convirtió en el presidente de una empresa que cotizaba en bolsa y usó su dinero para mantenerme a su lado como su asistente. Cada cierto tiempo, traía a diferentes mujeres a casa y me mostraba, justo delante de mí, lo enamorados que estaban, solo para humillarme. Pero él no sabía que la persona que lo salvó de los delincuentes hace cinco años fui yo, y que la que no ha podido olvidarlo durante estos cinco años también era yo. Hasta que esta vez, la mujer que trajo a casa fue mi prima Judith, a quien yo había financiado durante años. Cuando ella, con una sonrisa de triunfo, acariciaba su vientre y me dijo que estaba embarazada de Samuel, yo simplemente la felicité con calma. Luego me di la vuelta y marqué un número. —Hola, respecto al proyecto de apoyo médico en la zona epidémica del que hablamos antes, ya lo he pensado bien. Estoy dispuesta a unirme.
Esta vez, Lavaré mi Nombre - Romance nobela & mga-kwento
Lorena
Durante el turno de noche, me negué a la petición de mi hermana adoptiva de ayudarle a ponerle la intravenosa a su paciente. Vi con mis propios ojos cómo un niño de siete años moría por una reacción alérgica causada por el medicamento equivocado. En mi vida pasada, justo después de haber terminado de aplicar la infusión, los familiares furiosos irrumpieron en la estación de enfermeras y me golpearon hasta dejarme el rostro desfigurado. Pero yo había administrado simple glucosa, imposible que provocara una tragedia así. Con la conciencia nublada, escuché que alguien llamaba a la policía. Creí que por fin llegaba un salvavidas. Nunca imaginé que el oficial, mi propio hermano, me tumbaría contra el suelo. El médico forense, mi amigo de la infancia, sacó el informe de la autopsia y me señaló como culpable. No tuve cómo defenderme; al final, los padres del niño, enloquecidos por el dolor, me golpearon hasta matarme. Incluso en el momento de mi muerte, no pude entender por qué mi hermano, que siempre me había cuidado, y aquel amigo de la infancia al que yo quería tanto, se volvieron contra mí. Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez en esa misma noche.
Flor de Espinas - Romance nobela & mga-kwento
Alen
Ariadna Luján arriesgó su vida por salvar a Fabián Morales, y eso le costó su audición. A pesar de su sacrificio, tuvo que aguantar las burlas y humillaciones por parte de los amigos de él. Por ello, aunque corría el riesgo de quedar con muerte cerebral, Ariadna decidió operarse para poder volver a oír. Cuando la cirugía salió bien, quiso compartir su alegría con su prometido, pero Fabián, borracho, estaba pensando en otra mujer durante un momento íntimo. Ahí, ella se dio cuenta de que él nunca había olvidado a su primer amor. Con el corazón roto, Ariadna por fin abrió los ojos y tomó la decisión de irse lejos, dejándolo todo atrás, incluso a Fabián.
Me Perdió por Elegir a Mi Mejor Amiga - Romance nobela & mga-kwento
Rebeca Rangel
Después de tres años de relación a distancia y de trabajar horas extra durante un mes para poder visitar a mi novio, llegué a su ciudad y no conseguí comunicarme con él. Esperé sola durante diez horas en un lugar desconocido. Cuando por fin alguien contestó una de mis llamadas, escuché a mi mejor amiga, Renata Lozano, hablar entre risas al otro lado: —Natalia, ¡sorpresa! Ya conocí Riomora antes que tú. ¡Es increíble! Esteban ha sido el guía perfecto. Siguió contándome anécdotas con entusiasmo. Yo escuché en silencio hasta que ella comentó que tenía frío. Solo entonces Esteban tomó el celular. —Primero voy a llevarla al hotel. Espérame un poco más. Antes de que terminara de hablar, le pregunté: —¿Sabes cuánto tiempo llevo esperando? Esteban guardó silencio un instante. Cuando respondió, su voz se había enfriado. —Es tu mejor amiga. ¿De verdad vas a competir con ella por mi atención? Ante aquel reproche tan evidente, perdí por completo las ganas de seguir hablando. Colgué justo cuando llegó el auto que había pedido para volver a Puerto Lirio. El conductor me miró con preocupación y dijo: —Esta zona es muy peligrosa a medianoche. Le recomiendo que no se quede sola. Bajé la vista hacia mis zapatos empapados por la nieve y respondí en voz baja: —Tiene razón. Luego sonreí. —No volverá a pasar. Nunca más.
Mi Novio Me Encerró por una Apuesta - Romance nobela & mga-kwento
María Ortiz
La noche en que debíamos salir de viaje, mi novio, Luis Castillo, me etiquetó en el grupo de WhatsApp. —Revisa tu reserva. Abrí la reserva y vi que estaba cancelada. La reserva había sido cancelada tres días antes. No había alcanzado a escribir nada cuando empezaron a aparecer mensajes uno tras otro. Laura Aguilar, mi mejor amiga, escribió: "Luis y yo apostamos a que no revisarías la reserva antes de salir. Yo dije que no lo harías, pero él te avisó. ¡Eso es hacer trampa!". Luis: "Ya déjalo. Igual perdiste: apenas se dio cuenta. Que compre otro boleto y listo. Lo único es que ya no quedan asientos juntos". Para ellos, todo aquello era muy divertido. No era la primera vez. Ya habían hecho una apuesta sobre cuántos días tardaría en descubrir que habían cambiado nuestra habitación doble por una triple compartida y que yo tendría que dormir en una cama plegable. En otra ocasión, hicieron una apuesta sobre si me daría cuenta de que habían reemplazado la única visita prevista a un museo de arte por una actividad que solo les interesaba a ellos. Cada vez que les decía que algo me molestaba, respondían lo mismo: —¿Cómo íbamos a saberlo si no decías nada? Pero ellos nunca preguntaban. No compré otro boleto para acompañarlos. Abrí un buscador de vuelos y compré un boleto a Velkora, en Norevia. Iba a ver la aurora boreal aunque hiciera quince grados bajo cero. Quizá ir sola fuera justo lo que necesitaba.
Tras la Traición, Le Arrebaté Todo - Romance nobela & mga-kwento
Suyur
En el mundo empresarial, todos sabían que Camila López era la pieza clave de Carlos Sánchez. Mientras Camila estuviera presente, no había negocio que el Grupo Sánchez no pudiera cerrar. Y Carlos la amaba hasta los huesos. Si Camila lo pidiera, él daría todo por ella, incluso la vida. Hubo un tiempo en que Camila también lo creyó. En el Triángulo Dorado, por el Grupo Sánchez, no dudó en apuntarse un arma y disparar cinco veces contra sí misma. En México, bebió con proveedores hasta escupir sangre. Cada vez, creyó que Carlos la estaría esperando al volver. Hasta que descubrió la mirada que él clavaba en su joven guardaespaldas, una mirada tan densa y llena de pasión. Se justificaba con la compasión, pero sus miradas delataban otro sentimiento.
Firmó nuestro divorcio sin leerlo - Romance nobela & mga-kwento
Jazmín
Al tercer día de que Grant, mi esposo y director ejecutivo de nuestra empresa, me aplicara la ley del hielo, aprobó un acuerdo inmobiliario propuesto por su asistente, Vanessa. Era una inversión destinada a generar pérdidas. Él esperaba que yo irrumpiera en su oficina y lo obligara a retirar su aprobación. No lo hice. Una semana después, regresó de un viaje de negocios. Cuando vio que yo no había discutido ni armado ningún escándalo, me miró, por primera vez en meses, satisfecho. Entonces, le dio mi puesto a Vanessa. Esperaba que eso, por fin, me hiciera perder el control. Tampoco ocurrió. Organicé todos los archivos de cada proyecto y los dejé cuidadosamente sobre el nuevo escritorio de Vanessa. Después, Grant borró mi nombre de una propuesta que yo había redactado y puso el de Vanessa en su lugar, solo para que ella cobrara el bono. Tampoco protesté por eso. Vanessa sonrió con ironía y le dijo: —¿Ves? Te dije que no convenía enfrentarte directamente a Evelyn. Ignórala lo suficiente y acabará cediendo. Le aterra perderte. Por eso, por fin está aprendiendo cuál es su lugar. Grant se creyó cada palabra. Incluso la felicitó por ser tan astuta. Esa noche me llamó a su oficina y me prometió un aumento, devolverme mi antiguo puesto y llevarme, por fin, de luna de miel a Europa, un viaje que llevaba tres años posponiendo. Era el primer gesto amable que tenía conmigo desde hacía mucho tiempo. Él esperaba que llorara de felicidad. No lo hice. Porque siete días antes, mientras se apresuraba a aprobar aquel negocio inmobiliario de Vanessa, destinado a fracasar, Grant había firmado, sin leer, el acuerdo de divorcio escondido entre los documentos. Solo que aún no lo sabía.
Los guantes que acabaron con nosotros - Romance nobela & mga-kwento
Stars
En mi cumpleaños, mi prometido usó sus puntos del supermercado para comprarme un par de guantes para lavar los platos. Sin embargo, en una subasta, le compró una joya de cinco millones de dólares a su primer amor. Estaba enojada al confrontarlo, pero él me llamó una cazafortunas. —Te he estado dando dinero para gastar. ¿No es más que justo que me cuides? Se suponía que esta era mi última prueba para ti. Si aprobabas, nos casaríamos. Me has decepcionado muchísimo. Rompí con él. Él se dio la vuelta y le propuso matrimonio a su primer amor. Cinco años después, nos encontramos en una isla privada de vacaciones. Alex Thompson me vio con el uniforme de trabajadora recogiendo basura en la playa. Se burló de mí en el acto. —Le hiciste el asco a los guantes que te compré, y aquí estás, rebuscando en la basura. Ahora, incluso si me suplicaras, no te miraría dos veces. Lo ignoré. El proyecto de estudios sociales de mi hijo consistía en limpiar el patio trasero con uno de sus padres. Su padre había ampliado el patio hasta la playa. Limpiarlo era agotador.
La llamada de las once - Romance nobela & mga-kwento
Jimena G.
Durante ocho años, mi esposo José Vega hizo siempre lo mismo. Cada noche, puntualmente a las once, hacía una llamada a Natalia López. Cada conversación duraba tres minutos. —Nata padece insomnio. El médico dice que necesita charlar con alguien antes de dormir —me decía él. —¿Y por qué tienes que ser tú? —En ese accidente, Nata se llevó el golpe por mi culpa. Me salvó la vida. Ocho años, más de dos mil novecientos llamadas de tres minutos. Me había obligado a mí misma a ser tolerante. Hasta nuestro tercer aniversario de bodas, cuando José por fin sacó tiempo para el viaje de luna de miel que nos debíamos. La víspera de regresar a casa, él estaba en la ducha del hotel. Yo estaba recostada sobre la cama revisando nuestras fotografías, cuando su teléfono mostró una videollamada entrante de Natalia. Al otro lado de la pantalla, ella yacía en nuestra cama matrimonial. Vestía mi pijama y apoyaba la cabeza sobre mi almohada. Sonreía directamente a la cámara y decía: —Josi, ¿podemos hablar un minuto más hoy? Te extraño muchísimo. Solo faltan tres minutos para nuestra hora habitual.
Esta vez, me elijo a mí. - Romance nobela & mga-kwento
W. Wheat
Cuando Sophie descubre que el nuevo inversionista de su estudio de diseño no es otro que Ethan Cole, su propio esposo, comprende de inmediato que la batalla ya está perdida. No porque su trabajo no esté a la altura, sino porque su mayor rival, Yvonne, es nada menos que el primer amor inolvidable de Ethan. Durante años, Sophie ha tenido que luchar contra Yvonne por todo: por la familia, por su lugar, por el amor y, ahora, también por su carrera. Pero después de enfrentar una nueva humillación pública, decide que ha llegado el momento de dejar de competir. Esta vez, renunciará a Ethan y se elegirá a sí misma.
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