FREYA
y, quizá, tan solo quizás, a él no le gustaban y cuando cobraba conciencia terminaba retrocediendo.
—No es eso, Freya —aseguró Amanda, como si estuviera leyendo mis pensamientos—. Bruno te adora, siempre lo ha hecho. Habla con él, dile como te sientes y, de paso, pregúntale qué sucede cuando están en esa situación.