La esposa gorda que el CEO no quiere
Sonrió.
-De hecho lo vi, en ese sueño enredado que tuve apareció después como si tuviera cincuenta años. Fue curioso, no sabía que los muertos envejecían aunque en los sueños supongo que sí sucede. Pero volviendo al tema, si volviera a verlo como en el sueño, ya ni siquiera le pediría disculpas aunque en el sueño si lo hice, ahora ya no lo haría, porque después de todo ese enredo, de llorar, de disculparme, ya no siento culpa y no tengo por qué disculparme por amarte porque yo no hice nada malo y tampoco hice mal las cosas, protegí a mi hijo, me hice cargo de una empresa y me casé con el hombre que amo, mientras yo no le haya quitado nada a nadie no tengo por qué sentir culpa, la culpa que a