Niña Mala y Billonaria
—El señor Camilo desea saber si quiere cenar con él, señorita.
—Dile que sí, Alfred. Ahora mismo bajo.
No me había cambiado después de salir de la piscina y solo llevaba puesta la bata de baño, además de que olía a cloro. Me duché (siempre con agua fría, no logro tolerar la caliente) y estrené uno de los conjuntos que había comprado el día anterior: una jardinera oscura de falda corta, combinada con medias largas de lana blanca, que casi me llegaban a las rodillas, camisa, también blanca, de manga larga, una chaqueta torero y zapatos de charol con suela plana. Me puse algo de base en la cara, un poco de rubor y una pasada de brillo en los labios. Sentí que me estaba demorando mucho, pero que