Kalila, eclipse de Luna.
Kai, sin embargo, no se sintió intimidado; al contrario, su curiosidad aumentó, y fue cuando la demonio, con una voz suave pero intensa, se dirigió a él.
—Soy Belbú, el demonio nocturno —se presentó la figura con una voz que resonaba en la oscuridad—. Soy la encargada del escalofrío que sienten los humanos al caminar por calles desoladas en la noche, la sensación en tu nuca al creer ser vigilado, el miedo que te lleva a correr, aunque no veas a nadie. Provoco accidentes gracias al pánico infundado. — aseguro sonriendo y Kai la observó con serenidad, percibiendo que aquella entidad conocía su linaje.