La viuda joven y millonaria
Al despedir a los últimos invitados, los padrinos, Thomas, Helena, Jorge y María Inés entran a la mansión, subiendo a sus respectivas habitaciones.
—Hasta mañana hija, que descanses —se despidió Jorge, feliz y contento, por ese día.
—Hasta mañana, papi —respondió ella, dando un beso en la mejilla a su padre.
—Hasta mañana, Thomas, que descanses —abrazando a su yerno.
—Hasta mañana, Jorge e igual, descansa que ha sido un día largo y fuerte.
—Hasta mañana, mis hijos —dijo María Inés, con una mirada cálida a los dos, a quienes abrazó y besó, despidiéndose hasta el otro día.